miércoles, 3 de noviembre de 2010

Realpolitik.


Siguiendo con las reflexiones, hay una línea de acción del centro que tiene a ver con el ciudadano, en el aspecto más amplio del término: todos somos ciudadanos... los clínicos también.

Así pues, cuando hablamos de empowerment no tan sólo nos ceñimos a la definición clásica de paciente sino que preferimos hablar de ciudadano, porque, así sea dicho entre nosotros y aprovechando que nadie me lee, ¿cómo voy a empoderar a un paciente para poner en pie de igualdad con el clínico cuando éste muchas veces tiene un acceso restringido o no tiene Internet en la consulta?

Porque si empezamos a empoderar, tiene que ser en pie de igualdad de todos los actores que intervienen en la cadena de cuidado... no pueden existir e-pacientes si no existen e-doctores.

Y el ser e-paciente o e-doctor no es tan sólo una etiqueta que acredite determinadas habilidades técnicas... es mucho más que eso: es usar de modo efectivo nuestras habilidades sociales y relacionales mediante el uso de la tecnología... dotar de criterio al paciente es mucho más que enseñarle a usar Google Academics o PubMed, pero no es crear cibercondríacos en serie; no se trata de que el paciente discuta con el clínico sobre la interpretación de unas constantes, sino que el e-paciente sea corresponsable porque ha adquirido conciencia y conocimiento de su patología, y puede ayudar al e-clínico en cómo gestionar mejor su proceso de curación... y el e-clínico, empoderado, a su vez, puede resolver de modo más eficaz cualquier duda o consulta sobre el e-paciente: el e-clínico se convierte así en un consultor clínico.

Aunque es cierto que tenemos una patología de base que quizás no hemos dimensionado correctamente, y es el uso y conocimiento de la tecnología...

Es cierto que i2HealthSantPau tiene a su disposición la tecnología más avanzada del mundo, pero no hay tecnología que resuelva el problema de un usuario que a duras penas sabe manejar un teléfono móvil con prestaciones básicas (llamar / recibir llamadas / SMS) y que además está en una zona con una cobertura de datos que diste de ser la óptima... porque esto pasa, y es más frecuente de lo que muchos podáis pensar.

No podemos asumir una situación de partida como la que se pueda plantear en USA en la que hay una base amplia de usuarios en contacto constante de la tecnología... por tanto cabe ser más humilde y empezar desde el principio, ser humilde y trabajar con los conocimientos de los usuarios de a pie de calle, y pensar que el usuario que menos sepa nos dará el punto de partida para crear al e-ciudadano.

Ser humildes, ser realistas, ser pedagógicos... eso es un ejercicio de realpolitik.

2 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo, primero hay que ser conscientes de cuál es nuestra realidad tecnológica en el mundo enq ue nos movemos para, a partir de ahí, ir avanzando... sin olvidar que en algunos (o muchos) casos, ésta va a ser misión imposible. Con algunos pacientes tendremos que continuar en el 1.0

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  2. Todo pasa por iniciar el camino paso a paso, conociendo dónde estamos y cuales son las herramientas de las que dispone el ciudadano para comenzar. Y sobretodo, educando, creando manuales, puertas abiertas, conferencias, comunicando y transferiendo conocimiento.

    Estamos en una sociedad muy diferente a la de hace unas décadas, donde la rapidez de la evolución de nuestra sociedad obliga a sus ciudadanos a estar atentos a estas, y a los que estamos "subidos al carro", a intentar elininar la brecha digital que se genera.

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