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Conferencia inaugural del Congreso Europeo de Salud Digital

Y por fin llegó el momento... Ya expliqué cuáles fueron las circunstancias y las sensaciones que experimenté tanto en la preparación de la conferencia, como en el desarrollo de la misma.

Además del equipo que me ayudó en la preparación de la misma (Francisco Araújo, Inma Roig, Dr. Damián Gallegos y la Dra. Eugènia Miranda), tuve la inestimable ayuda del equipo de técnicos del Palacio Miramar, así como de Marisa Merino y de Mónica López.

Como spoiler, decir que en el transcurso de la conferencia mencioné a: Dra. María José Mas, Dra. Lucía Galán, Dra. Amalia Arce y Dr. Salvador Casado. Cada uno de ellos merece mi reconocimiento por su gran labor divulgativa.

Y utilicé en la parte final de la conferencia una historia de Rosa Pérez.

A continuación, el maravilloso sketchnote que preparó Mónica López, @Mo1ni1ca1.


La presentación que acompañó a la conferencia.

No lo demoro más. Con todos vosotros el vídeo, 50 minutos de acción, al más puro estilo de "Perdidos en Pandora".

¡Disfrutad!


Digital health and healthcare organisation strategy: four views, one vision.

Article posted on: August 15th, 2016 in the HIMSS Europe blog. Revised August 30th, 2016. Reposted with permission of HIMSS Europe.

The role of healthcare CIOs has been changing in recent years.

Initially they were a sole system’s Kerberos that was refractory to any kind of innovation, with a mindset limited to solve administrative, financial tasks.

Now, they have a more global mindset, watching over the whole organisation, and have taken on the role of the CEO’s right hand man. They are switching the focus of IT systems and services from being cost centers to being profit centers. They are conscious that their work impacts the way care is delivered and how patients / customers perceive quality of service.

But the challenges are increasing: the next step is ensuring that IT-related activities fit healthcare organisation strategy. It is key that these activities are fully aligned with the strategy defined by top management.

How can this be done?

Aligning IT with the organisation’s strategy
Let me introduce the concept of the balanced scorecard. The balanced scorecard is a way to align the entire organisation to the strategy and also to measure their performance. First described by Robert S. Kaplan and David P. Norton in the article, “The balanced scorecard – Measures that drive performance”, in the Harvard Business Review January-February 1992 issue. It was seen as revolutionary back then, because they were the first to say “what you measure is what you get”.

The balanced scorecard is defined as a set of measurements that give top management a fast, but comprehensive view of the business. And Kaplan and Norton point out that the operational measures drive financial performance.

Let me adapt it for a classical healthcare CIO role.

Courtesy of Costaisa Group ®

For them, a balanced scorecard offers a view on performance from four different perspectives: Production & Innovation, People, Customers & Patients and Financial. The healthcare CIO needs to focus on getting the best performance in each one of these areas.

Let me step into the shoes of a healthcare CIO for a moment.

Production & Innovation 
In this area we could identify for example EPRs, telemedicine and fully integrated tele-monitoring systems. We should work to avoid isolated information silos and we should be focused not only on recording data correctly but also on how to extract knowledge from this data, too. 

Initiatives such as programs to improve delivery of service to e-patients, practice communities to empower GPs, and data mining systems that could deep dive into our data repositories (big data), or perhaps programs to explore local patient behaviour in social networks that can be filtered for our community. 

This could also include, all the activities related to innovation and the different approaches to it, and could even consider searching “put-to-market” scenarios. 

People 
Our healthcare professionals. Our most valuable asset. We should empower them by promoting a culture of collaboration, across departments, with the aim to share knowledge. We should unlock the incredible power of corporate social networks. 

We could improve the visibility of our healthcare professionals helping them to build strong digital identities, through professional networks like LinkedIn, social networks like Facebook and Twitter, even supporting them in the creation of a strong professional blog ecosystem. 

It’s the best way to involve our healthcare professionals; without them, its impossible to avoid failure. 

Customers & patients 
We should improve the communication channels between patients and the healthcare organisation. And that means all channels. Social networks is a crucial part of this. 

A strategy of starting conversations via social networks is a necessary first step. Every citizen should be able to ask us using the communication channel they prefer and need to be answered in a very short time. The use of apps, mobile devices, and even the possibility to ask our professional’s anonymous questions should be considered. 

Financial 
Who pays the party? Because It’s necessary to know how to finance it. Donations? Corporate responsibility? Government funds? Advertising? 

The only limit is our imagination. 

Footnote 
CIOs should be prepared to play a determinant role in their healthcare organizations. They have got a well-trained mind. They are able to deploy paperless scenarios (and not only at a clinical level, trust me). They have got entire healthcare processes in their heads. The consequence should be better delivering of care, along with a better and more collaborative way to deliver it. 

Having a CIO’s unique view of the whole healthcare organization is the key for success. 

This is one of topics to be discussed at the new HIMSS Europe World of Health IT (WoHIT) Conference & Exhibition which will be taking place on 21–22 November 2016 in Barcelona, Spain (www.worldofhealthit.org).

Cocinando una conferencia inaugural.

Al inicio de mi exposición. Foto cortesía de Mónica López (@mo1ni1ca1)
Decíamos ayer... Hace ya demasiado tiempo que no escribía nada en este espacio, así que hoy he decidido volver a la carga.

Han pasado muchas cosas en este año y pico que he estado "out", algunas explicables y otras no tanto, pero no es el objetivo de la entrada de hoy.

El día 1 de junio, mientras estaba comiendo con un amigo y compañero de batallas, recibí una llamada de un teléfono móvil que no tenía registrado. Temiendo encontrarme con el/la inevitable vendedor de telefonía móvil o de seguros, me puse al habla. Al otro lado, una voz de mujer. Me costó reconocerla. Era Marisa Merino. Médico, gestor, investigadora, líder del proyecto europeo Carewell. Inteligente y brillante a partes iguales. La conocí en una cena de EuskoSanidad Digital -el equivalente en Euskadi del mítico grupo de Whatsapp de Health20BCN-, la tenía sentada justo enfrente. Alguien difícil de olvidar. Volviendo al hilo de la cuestión, me contó que quién debía dar la conferencia inaugural había excusado su presencia en el Congreso Europeo de Salud Digital y me propuso que la hiciera yo. Dudé solo un milisegundo. Acepté.

Tras colgar, pensé "y ahora de qué hablo", porque a todo esto, tenía escasos 15 días para preparar la conferencia. No era una ponencia más. Y tenía que ser un punto más que un TED. Marisa estaba volando, así que llamé un poco más tarde. La pregunta que me hizo fue "bueno, y a todo esto, ¿qué nos vas a contar?". Ella estaba con Mónica López, mi gran valedora. Le expliqué someramente lo que tenía en mente. Ofrecí enviarle una propuesta de guión. Le encantó.

El siguiente paso es reclutar un equipo. Para mí, preparar una conferencia significa trabajo en equipo. Dado que iba a representar desde un punto de vista institucional a la compañía para la que trabajo, pedí a Francisco Araújo, el MarCom de Costaisa, que me asignara un diseñador gráfico. También me dio un valioso consejo: una conferencia inaugural debe ser disruptiva. Debo añadir que Costaisa me dio total libertad para que hablara de lo que quisiera, sin ningún tipo de corsé ni exigencia, cosa que agradezco profundamente.

Por otro lado tenía al equipo EHROS, formado entre otros por Inma Roig y el Dr. Damián Gallegos. Ellos me ayudaron a pulir algunos aspectos del guión y a la búsqueda de referencias bibliográficas. Especial mención a Inma por su apoyo y visión.

También necesitaba un punto de vista externo. Que pudiera tener, por independiente, una visión crítica del discurso, alguien que fuera capaz de ponerme en crisis. La elección recayó en la Dra. Eugènia Miranda, de la Xarxa Santa Tecla. No puedo estar más satisfecho de su aportación. No se limitó a revisar el speech: hizo más. Gran parte del éxito de la conferencia -lo digo públicamente- se lo debo a ella. Marcó la diferencia. No se puede imaginar lo agradecido que estoy a sus sugerencias, a su apoyo y sobre todo, a su visión fresca y diferente de la jugada.

Crear una buena conferencia es como practicar buen sexo: poco a poco se tiene que acariciar la imaginación de la audiencia, hasta lograr llevarla hasta el clímax.

Preparé un guión con cinco ideas directrices -al más puro estilo TED- muy disruptivo, buscando el equilibrio entre el leitmotiv del congreso con el toque humano.

¿El resto? Sensaciones personales, sobre todo. Los ensayos "ad nauseam". La presión de que dar una conferencia inaugural crea hasta cierto punto el marco de referencia de las siguientes intervenciones. El temblor de mis manos mientras hablaba. Algunos "lapsus mentis". A pesar de todo, tras 51 minutos, el auditorio aplaudió. Lo mejor, las felicitaciones generalizadas, empezando por la propia Marisa. Como siempre, soy mi peor crítico. Hay cosas que debo mejorar.

¿Cuándo me podréis ver? Tan pronto esté disponible el video, en el próximo post...

Para amenizar la espera, aquí tenéis el fantástico resumen de sketchnotes realizado por Mónica López.


¡Paciencia!

La entrevista que no fue.

Estudio donde se graba el programa @Mossegalapoma.
A principios de diciembre, mientras estaba a punto de embarcar por segunda vez a México, recibí un correo de Across Health, en nombre de Campus Sanofi, en la que se pedía mi colaboración para contestar unas preguntas sobre el futuro de la e-salud en 2015.

Marqué el mail como favorito para contestarlo cuando pudiera y... bien, estar en otro país es muy absorbente. La realidad es que respondí un mes más tarde.

Desde Across Health me contestaron amablemente diciéndome que el artículo donde debían constar estas preguntas ya había sido publicado.

Dado que en mi opinión las preguntas eran muy interesantes, no os voy a privar de mis respuestas.

En color rojo encontraréis las preguntas y en color negro mis respuestas.

Enjoy it! 

  • ¿Qué cambios cree que tendrá la salud digital en 2015? ¿Cree que veremos algo nuevo o tendencias en términos de…? 
  • Historia Clínica electrónica 
  • En estos momentos estamos en un período de transición, en el que las historias clínicas electrónicas se están empezando a conectar con repositorios regionales y nacionales -incluso internacionales- 
  • Se está empezando a ver un tímido uso de los Personal Health Record 
  • En algunos casos se está evolucionando al registro clínico apoyado en el uso de thesaurus  
  • Tenemos que ver la progresiva integración de los sistemas de telemedicina   
  • La eclosión de las apps de salud de segunda generación: son totalmente autónomas, pero también son capaces de estar integradas en un sistema de información convencional para permitir una mayor comunicación bidireccional médico paciente. 
  • E-Receta 
  • Hasta donde yo sé, con un grado de avance variable, ya está implantada dentro del SNS. El siguiente paso es la interoperabilidad entre CCAA primero, internacional después. En el momento que la eReceta catalana me permita recoger mis medicamentos en una oficina de farmacia de Castellón -por poner un ejemplo- será señal de que andaremos progresando en la buena dirección. 
  • Apps y wearables (para la práctica clínica y/o para monitorización de la salud) 
  • De las apps pienso que... hay demasiadas. Me explico. Si miramos las App Store de iOS o Android, tendremos decenas de miles de apps etiquetadas como de salud, cuando la realidad es que muchas son de wellness / wellbeing. También existen las apps "magufo", las que dicen hacer cosas que en realidad sólo existen en la calenturienta mente del desarrollador. Y después quedan las genuinas, las que realmente lo son y están acreditadas de alguna manera como tales... ¿Cómo diferenciar? ¿Cómo puede un endocrino "prescribir" una app para diabetes si es posible que existan 20 apps diferentes para esta patología? ¿Cuál es el criterio de elección? ¿Acabaremos teniendo apps en guía, como tenemos actualmente fármacos en guía? Para mí la mejor app de salud es la que pueda ser prescrita y pueda estar integrada en el sistema de información que use el médico. Y si encima se adapta al estilo de vida del paciente, facilitándole la entrada de información -incluso entrando la información por él- mejor. El axioma es que la tecnología que funciona es la que no se nota. Si se nota es que tiene algún problema de concepción o diseño.
  • En cuanto a los wearables... si hablamos de los que están disponibles comercialmente, tienen dos problemas: el primero la duración de batería entre cargas. El segundo la precisión. Mi pregunta es: ¿realmente nos aportan información significativa? Tal vez para deportistas -especialmente runners- puede que sí. Para el resto no lo tengo tan claro. Además está el problema de la adherencia al uso de los mismos. Si son para uso clínico, por muy wearables que sean ya pasan a la consideración de medical devices... Aún así y todo, no veo a corto plazo una explosión en este campo. Mención aparte merecen los wearables que permiten el "self quantifying". Para estos veo un futuro prometedor, aunque encajan más con wellness / wellbeing que con salud. 
  • Uso de tecnología por parte de profesionales sanitarios (desde uso en su práctica clínica hasta prescripción de enlaces y apps). Creo que en los últimos años ha habido un grado considerable de avance. Pero no nos engañemos. Si bien es cierto que la mayoría de profesionales sanitarios ya dispone de smartphones, es una minoría la que le saca "jugo" para actividad asistencial. En los clínicos más jóvenes y en ciertas especialidades -como puede ser Pediatría- creo que hay un uso mayor de la tecnología, llamémosle app, llamémosle nuevas formas de relación con el paciente (Whatsapp / email) o prescripción de apps y webs. 
  • Uso de tecnología por parte de pacientes para monitorización y/o autocuidado Estamos avanzando en este aspecto, es cierto, incluso en segmentos de población que a priori nos pudieran parecer refractarios como pudieran ser los adultos mayores. En algunos pilotajes de telemedicina para crónicos el grado de adherencia de los pacientes de edad avanzada al sistema suele ser elevada. ¿Por qué? Porque tienen feedback de los resultados. Se sienten mejor controlados, por tanto más seguros y esto impacta positivamente en sus actividades de la vida diaria. La consecuencia es que no hay que invertir tantos recursos en ellos
  • Algún otro elemento de la salud digital que desee destacar. Hablaría del "palabro" de moda, del Big Data. El problema es que si no tenemos el software adecuado que nos encuentre pautas y correlaciones en el marasmo de datos, que a su vez nos permitan formular preguntas concretas, poco provecho le sacaremos. También hablaría de otro término de moda, las redes sociales en combinación con Big Data. Todo esto está muy bien, pero no nos equivoquemos: en estos momentos los datos no nos están dejando ver el conocimiento.
¿Más preguntas?

Reflexiones sobre seguridad en la consulta.

Este post, como éste otro, se origina en una de las sesiones de chat del grupo de Whatsapp de Health2.0 BCN.

En esta ocasión, el día 1 de enero, más o menos a las 15:00h de la tarde, se inicia una discusión sobre el uso de Whatsapp y del mail como herramientas de atención a distancia y... bueno, aquí nace este post. 

Ya en este espacio hablé de Whatsapp, de Telegram, y del venerable pero no menos eficaz teléfono

Las conclusiones eran claras. Pero la realidad es tozuda, y si tenemos una app que encontraremos instalada sin excepción en cualquier smartphone de este país esta es Whatsapp. No es la mejor, lo sabemos. Sucede lo mismo que pasó en su momento en la guerra de formatos de video doméstico entre VHS y Betamax. Betamax era superior en todos los aspectos, salvo en uno: el público compraba VHS porque la mayoría de sus amigos tenían VHS y se podían intercambiar las cintas. Ganó el formato VHS.

Así que levante la mano quién teniendo un amigo médico no haya tirado de Whatsapp ni médico que no haya contestado alguna consulta por el mismo canal. Esto da una idea de la utilidad que supone para la población el acceso a servicios sanitarios mediante mensajería instantánea.

Otra cosa es la seguridad: desde que fue comprado por Facebook en febrero de 2014, muchas son las voces que han pedido dejar de usar esta app, por las sospechas de que mensajes de personas de relevancia pública podrían ser filtrados a través de Facebook a la NSA. Después de haber rastreado si había alguna referencia a este asunto -incluso he llegado a consultar WikiLeaks- no he encontrado ninguna mención, ni de pasada. No obstante, grandes compañías alemanas han prohibido el uso de Whatsapp a sus empleados en sus terminales móviles de empresa; para algunas de ellas es falta grave y motivo de despido directo. Me contaban de una de estas empresas, laboratorio farmacéutico, que la prohibición alcanzaba a los visitadores médicos, y que para mantener el contacto con "sus" médicos, en algunos casos hacían uso de sus dispositivos personales... equipados con Whatsapp.

Así que, "con la iglesia hemos topado, amigo Sancho"... ¿Y ahora qué?

A la espera de que alguna administración pública sea consciente de este problema y dé con alguna solución (me consta que en Andalucía ya se está haciendo algo al respecto), os voy a dar un par de consejos -en forma de app- que incrementarán la seguridad de vuestras comunicaciones con vuestros pacientes.

La primera de ellas es PrivateMSG, app gratuita para Android e iOS, de origen español y de funcionamiento muy simple. El receptor y el emisor deben compartir una contraseña, la misma para los dos. Se introduce el texto a cifrar, devuelve un texto cifrado, se copia dicho texto y se pega en Whatsapp. Nuestro receptor deberá hacer lo mismo. Puede parecer tosco, pero es eficaz y mantiene la posibilidad de seguir comunicándose usando Whatsapp. También se pueden cifrar y descifrar mensajes a través de la web. Por supuesto, se puede usar en cualquier otro tipo de mensajería, como pueda ser Facebook Messenger o Skype.

La segunda es quizás la más sorprendente de todas. Se trata de ChatSecure, una app open source, también es gratuita, y es interoperable con protocolos XMPP / Jabber, como los usados por Facebook Messenger y Google Talk / Google Hangouts. Es posible utilizar servidores públicos XMPP, servidores propios -si los tenemos- e incluso puede utilizar Tor, más conocida por ser "el Internet profundo". A todos los efectos se comporta como un cliente de chat normal, con la diferencia de que en cualquier momento podemos cifrar la conversación, e incluso hacer que se borre al abandonarla.

El hecho de que pueda funcionar sobre Hangouts la hace muy interesante; todos los usuarios de Android tienen cuenta Google, así como un buen número de usuarios de iOS, así que desde el punto de vista de capilaridad, puede que esté muy cerca de las cifras de Whatsapp. Recordar que el mercado de smartphones en España está repartido en una proporción 80:20 a favor de Android, aproximadamente.

Personalmente me gusta más ChatSecure; yo lo tengo instalado usando mi cuenta de Google Talk y funciona muy bien.

En cuanto al mail, son legión los que usan Gmail para dar este tipo de soporte. Pero este servicio tiene un problema: al usarlo en su forma gratuita, el contenido de los mails es leído por bots (para el funcionamiento de Google AdSense), con lo que no cumpliría el requisito de secreto de comunicaciones en primer lugar, y secreto médico-paciente en segundo. 

La solución es sencilla: contratad el servicio de pago, Google Apps, que es muy económico -el coste anual no es muy alto- con lo que no tendréis bots. Un dato: el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya migró ya hace unos años TODO su servicio de correo corporativo (xcat.cat) a Google Apps. Es una muestra de la solidez y seguridad de la versión de pago de Gmail.

Si estáis en una organización, usad una cuenta de correo corporativa. En cuanto al paciente, no podemos evitar que use su dirección actual, con lo que si no ciframos los mensajes poco podremos hacer al respecto. Bueno sería el uso de certificados digitales en ambos extremos.

Resuelto el tema técnico viene el tema legal. Da lo mismo si es mensajería instantánea o email, pero para ambos casos las recomendaciones son muy parecidas:
  1. Si trabajamos en una organización sanitaria, debemos tener la autorización del responsable de seguridad de la misma. Él (o ella) será el encargado de mantener el documento de seguridad de la organización, al que obliga la Ley de Protección de Datos. Si trabajas por tu cuenta en tu consulta privada, tú eres el responsable. En este link encontrarás la Guía de Seguridad que te ayudará a crear y mantener dicho documento.
  2. Deberás hacer firmar un consentimiento informado de protección de datos. Recuerda que estás manejando datos de nivel de protección alto, y en este caso el Reglamento de la LOPD indica explícitamente que el paciente debe firmar dicho consentimiento. No hay excepción. No sirve el cartel informativo para el caso de grabación continua de video en circuito cerrado.
  3. Por tu seguridad y comodidad, deberás dar unas instrucciones de uso del servicio muy claras.
  4. Deberás tener identificado el número de teléfono o dirección de mail desde el que te puedan hacer consultas.
  5. Recuerda las limitaciones legales, colegiales y éticas del servicio que prestas. Usar un servicio en el que TODO queda por escrito en ambos lados requiere que sea gestionado de la manera más escrupulosa posible.
A partir de aquí será más fácil hacer normal lo que ya es normal a nivel de calle.

¿Preguntas?

7 años.

La verdad es que estos días ando liado, entre tareas pendientes que cerrar y esperando con ilusión las que me esperan, que sólo algunos de vosotros ya conocéis... y hoy he mirado el calendario y resulta que me había pasado por alto el cumpleaños del blog.

Casi sin darme cuenta han pasado ya siete años desde que inaugurara este blog en septiembre de 2007.

Para "celebrarlo", compartiré con vosotros los próximos eventos en los que de un modo u otro participaré:
  1. El primero, el día 30 de septiembre por la mañana, en CosmoCaixa, es la conmemoración del Día Mundial de las Telecomunicaciones. He sido invitado por el Col·legi d'Enginyers Tècnics i Perits de Telecomunicació de  Catalunya y participaré en una mesa redonda sobre mHealth y telemedicina moderada por Joan Cornet, del mHealth Competence Center de Mobile World Capital, con ilustres compañeros de mesa como Carles Fàbrega de HSJDBCN, Dolors Ruiz de Mútua de Terrassa y Silvia Cordomí del ICS, entre otros. En el momento de redactar el post hay 923 personas inscritas. Si queréis más información, la encontraréis aquí. La inscripción es gratuita.
  2. El segundo, el día 4 de octubre, en Andorra, un nuevo TEDTalk, el segundo. Esta vez hablaré del amor y las nuevas tecnologías. El título: "El amor en los tiempos del bit". Entre los conferenciantes, personajes de la talla de Trina Milán o Dolors Ruiz, entre otros. El lugar: el Consell General de les Valls. Para inscripciones aquí.
  3. En el tercero, el día 18 de octubre, Videos y Salud, no estaré como ponente; estaré en calidad de actor (acompañado en el reparto con mis hijas) en una producción de Tamara Sancho, y como guionista en otra producción, esta vez conjunta también con Tamara. Estoy seguro que este último video no dejará a nadie indiferente. 
Espero que podamos saludarnos en alguno de los eventos... ;-)

Sed felices!

Infografía sobre mHealth en África.

En alguna ocasión ya había hablado sobre mHealth y telemedicina en países en desarrollo. En áreas donde la ratio es de 15 médicos por cada 100.000 habitantes de media, hacer que la asistencia sanitaria llegue a esta población es un reto colosal. 

Así, recursos como los community health workers, apoyados por teléfonos móviles, y combinados en ocasiones por apps específicas se revelan como auxiliares muy valiosos en el cuidado de la población.

Hoy, a través de Jordi Serrano -conocido por ser el impulsor de iniciativas como UniversalDoctor, UniversalWomen Speaker o ZeroMothersDie- me ha llegado esta infografía de Orange Healthcare que creo es suficientemente ilustrativa de la situación de la mHealth en África.

No hace falta que diga nada más. 


#Teléfono: uso clínico, seguridad y legislación aplicable.

Tras la extraordinaria acogida del post anterior sobre Telegram, me quedó la inquietante duda de que a veces queremos ser más papistas que el Papa.

Dicho esto, cabe recordar que nuestra legislación de protección de datos no tiene un alcance limitado sólo a los sistemas de información electrónicos; en realidad cubre TODOS los aspectos que tienen que ver con datos, tengan la índole que tengan y estén soportados en el soporte que sea.

Es decir, dejar una HC en papel encima del mostrador a la vista de todos, el carrito de HC sin vigilancia, abandonar la consulta o el box de urgencias con el paciente dentro sin bloquear la estación de trabajo para impedir su manipulación, llamar en voz alta o por megafonía al paciente por su nombre y apellidos en la consulta son también vulneraciones de la norma.

Después de haber hablado de Telegram y Whatsapp, y leer noticias como las de las consultas telefónicas del Servicio Gallego de Salud, a uno le asalta la duda si realmente las comunicaciones telefónicas con red fija o móvil hacia centros y profesionales de salud cumplen los mismos criterios que sin rubor alguno exigimos a los sistemas de mensajería instantánea. 

Salvando las distancias, podemos asumir que el servicio de consulta telefónica basado en terminales telefónicos para comunicaciones de voz es otro modelo de mensajería instantánea.

Cuando hablamos de comunicaciones por voz, siempre tenemos en mente la telefonía fija y la telefonía móvil. 

Dentro de las modalidades de voz fija tenemos RTC (por Red Telefónica Conmutada), los sistemas de teléfonos de toda la vida y VoIP (Voz sobre IP), en los que la voz se digitaliza en el terminal de origen y pasa a ser un "chorro" de bits como puede ser cualquier transmisión digital como la de los datos de mensajeria instantánea. En ambos casos la información en principio no está cifrada.

Dentro de las modalidades de telefonía móvil tenemos GSM (Global System for Mobile) donde se digitaliza y cifra la voz en origen, pero sin embargo no se usa un protocolo IP, y VoIP cuyo funcionamiento es similar al de su contrapartida de telefonía fija.

Cabe decir que cuando un usuario / ciudadano / paciente se comunica con un centro de salud, sea público o privado, usa las comunicaciones que tiene a su disposición, es decir, sin cifrar, y sea cual sea el origen de la llamada por parte del ciudadano, habrá un número con una numeración determinada en el lado del proveedor de servicios de salud.

Claro, el ciudadano puede llamar desde su número fijo de casa, puede usar VoIP como Skype con saldo para llamar a un número de teléfono convencional, puede usar su movil con su número convencional, puede usar servicios basados en web/app como FonYou o uno super-novedoso de Ashley-Madison para iPhone y Android- sí, sí, los de la web de infidelidades- que por un módico precio se puede contratar un número de teléfono de cualquier parte del mundo para hacer y recibir llamadas...

En conexiones RTC, la trazabilidad la tenemos garantizada, así como en el caso de las centralitas telefónicas VoIP de los centros sanitarios -aunque tengo mis dudas si la central es del tipo virtual, ya que la electrónica no está físicamente en el centro- pero, ¿y en el caso del paciente?

Si llama desde casa por RTC, se puede trazar. Si llama por VoIP, en función del proveedor, puede o no ser trazable la comunicación. En el caso de Skype, puede ser imposible trazar la llamada desde el terminal al gateway de conexión a la red telefónica convencional.

Si se llama por GSM, la comunicación puede ser trazable, mientras que VoIP, se comporta como el caso de red fija.

Mención aparte la tienen los buzones de voz, pues no he visto en las condiciones de uso de las compañías telefónicas ninguna cláusula que indique dónde se guardan dichos mensajes.

Así pues tengo claro que:
  • las comunicaciones no van cifradas.
  • hay dudas sobre la trazabilidad de las comunicaciones VoIP con origen en el ciudadano.
  • hay dudas sobre la trazabilidad con las centralitas VoIP virtuales que están disponibles comercialmente y que por costo, puedan estar operando en centros pequeños.
  • hay dudas en la identificación unívoca en ambos extremos de la comunicación, sobre todo en el lado del ciudadano.
  • pero nadie pone en duda el uso del teléfono como elemento de comunicación universal con un centro sanitario para prestación de servicios de consulta y orientación.
Tras examinar la Ley General de Telecomunicaciones, y en particular los artículos 33 -secreto de las comunicaciones- y 34 -protección de datos de carácter personal- entiendo que podemos hacer la misma comparación que hice en los post de Whatsapp y Telegram para ver hasta que punto el uso del teléfono como tal es pertinente en un entorno clínico.

En el caso que nos ocupa, una teleconsulta, hay 7 consideraciones a tener en cuenta:

1) No se puede realizar un diagnóstico no presencial, pero sí una valoración u orientación diagnósticas, el diagnóstico sólo lo puede hacer un médico que físicamente esté al lado del paciente, de acuerdo con la legislación española. Este punto es de aplicación por parte del clínico o clínicos implicados en la comunicación, y por tanto, desde el punto de vista tecnológico, nada que objetar. Por tanto, iguales Whatsapp, Telegram y teléfono.

2) Se tiene que identificar de manera unívoca quién está en ambos extremos de la comunicación. La mejor seguridad corresponderá al uso de certificados digitales en ambos extremos de la comunicación; iguales Telegram y Whatsapp que usan como ID único el número de móvil; peor el teléfono pues el clínico no tiene la total certeza de quién está al otro lado del teléfono.

3) Los datos tienen que viajar cifrados. No hay dudas en este aspecto. Telegram supera claramente a Whatsapp en esta área, pero ambos sistemas de mensajería están cifrados; la comunicación telefónica no lo está.

4) Si la información se guarda en el terminal, el almacenamiento debe estar cifrado. Es una opción de los terminales móviles, no así de los fijos. Telegram y Whatsapp a este nivel funcionan igual; en cuanto al teléfono, las comunicaciones vocales no se guardan.

5) La ruta que siguen estos datos tiene que ser trazable. Este supuesto no lo cumple Telegram, Whatsapp sí lo cumple y en el teléfono sólo tenemos la certeza de cumplirlo si en el lado del paciente se contacta por RTC o GSM.

6) Se tiene que conocer dónde físicamente se almacenan estos datos, si aplica. Telegram no cumple este punto, Whatsapp sí lo cumple y en cuanto al teléfono sólo aplica a los buzones de voz, que no queda claro en ningún caso dónde se almacena dicha información

7) Telegram y Whatsapp son dos servicios cuyos servidores están fuera de la Unión Europea y en ninguno de los dos casos cumplen la legislación, aunque cabe resaltar que Whatsapp ofrece mayor información al respecto que Telegram. En cuanto al teléfono, las operadoras de telecomunicaciones autorizadas para operar en suelo español están obligadas a cumplir las disposiciones sobre privacidad y protección de datos. En el caso de servicios de VoIP de uso minorista como Skype cabe analizar cada caso para fijar si cumple o no; por ejemplo Skype es un caso claro de no cumplimiento por la topología de comunicaciones que usa. Así que en función del tipo de comunicación que se use en el lado del paciente, el teléfono puede o no cumplir la normativa.

La conclusión es que Telegram, Whatsapp y el teléfono pueden ser herramientas cuya funcionalidad y usabilidad para teleconsulta no ofrece lugar a dudas, pero jurídicamente no se puede usar para dicho menester en territorio de la Unión Europea. 

Tal vez tenemos que empezar a pensar en grados de seguridad y uso razonables, ¿no créeis?

#Telegram: uso clínico, seguridad y legislación aplicable.

Tras la publicación del post de ayer, recibí un curioso comentario de Rosa Taberner en el que me pedía si podía reescribir "Whatsapp: uso clínico, seguridad y legislación aplicable.", pero cambiando Whatsapp por Telegram.

No hace falta que explique qué es Telegram, en cualquier caso existen muchas fuentes sobre el servicio y no ahondaré en ello, así que pasaré a las 7 áreas de evaluación que establecí en el post de referencia.

No repetiré los preliminares que justificaron el post sobre Whatsapp, así que empezaremos inmediatamente el análisis.

Recordemos: de entrada, el espíritu de la legislación española es que "el desconocimiento de la ley no exime del cumplimiento de la misma"; dicho esto, sin más preámbulo, empecemos. 

En España, la normativa aplicable es la que establece la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y existen diferentes guías para ayudar en su cumplimiento. 

En el caso que nos ocupa, una teleconsulta, hay 7 consideraciones a tener en cuenta: 

1) No se puede realizar un diagnóstico no presencial, pero sí una valoración u orientación diagnósticas, el diagnóstico sólo lo puede hacer un médico que físicamente esté al lado del paciente, de acuerdo con la legislación española. Este punto es de aplicación por parte del clínico o clínicos implicados en la comunicación, y por tanto, desde el punto de vista tecnológico, nada que objetar. Por tanto, iguales Whatsapp y Telegram.

2) Se tiene que identificar de manera unívoca quién está en ambos extremos de la comunicación. En el caso que nos ocupa, el ID de Telegram es el número de móvil, y dado que los números de móvil de los clínicos no son de dominio público y conocen perfectamente quién está al otro lado, hay una seguridad razonable de conocer quién establece una comunicación con ellos, dado que el clínico también tendrá el número de móvil de los pacientes que puedan usar este servicio. La mejor seguridad, no obstante, correspondería al uso de certificados digitales en ambos extremos de la comunicación; iguales Telegram y Whatsapp. 

3) Los datos tienen que viajar cifrados. No hay dudas en este aspecto. Los fabricantes han creado un algoritmo que según ellos mismos definen: "We support two layers of secure encryption (server-client and client-client). Our encryption is based on 256-bit symmetric AES encryption, RSA 2048 encryption and Diffie–Hellman secure key exchange". Los detalles técnicos aquí. Hay incluso una competición abierta para romper el algoritmo con un premio de 200.000$ -en BitCoins- para quien lo consiga. Telegram supera claramente a Whatsapp en esta área.

4) Las conversaciones en Telegram se guardan físicamente en el cloud de servidores de Telegram y en el dispositivo móvil. En cuanto a este dispositivo móvil, deberá tener activada la opción de cifrar el dispositivo. Es una opción a nivel de configuración del smartphone que, al menos en el dispositivo del clínico, deberá estar activada. En cuanto al servidor -o mejor dicho, al cloud de servidores- no hay visibilidad sobre ello. Esto plantea una serie de problemas legales insospechados, pues no tener la certeza de dónde se guarda realmente la información, como veremos más adelante, hace que Telegram no cumpla la Ley de Protección de Datos. Whatsapp, de manera inesperada, gana en este terreno.

5) La ruta que siguen estos datos tiene que ser trazable. Este supuesto no lo cumple  Telegram pues la comunicación se enruta hacia un cloud propio en el que, según su propia descripción: "Telegram servers are spread worldwide for security and speed". ¿Qué criterios se usan? ¿Dónde están estos servidores? Nadie lo sabe. Whatsapp en este aspecto es también superior a Telegram. 

6) Se tiene que conocer dónde físicamente se almacenan estos datos, si aplica. Como hemos visto en los puntos 4 y 5, Telegram plantea muy serias dudas en este aspecto. Nadie sabe dónde están los datos. Whatsapp vuelve a vencer a Telegram.

7) Si el almacén de datos está fuera de la Unión Europea, cabe conocer la legislación aplicable en cada caso y si existe algún tipo de acuerdo de reciprocidad de protección de datos con la Unión Europea.  No sabemos dónde están los datos, no hay condiciones legales de prestación del servicio, y por ende tampoco sabemos si se adhieren a Safe Harbour Agreement o no. Lo único que sabemos es que los propietarios son al mismo tiempo propietarios de la red social rusa VKontakte con lo que presumiblemente, en algún momento, los datos pasan, se almacenan y son tratados en el territorio de la Federación Rusa. Aunque Whatsapp no está adherido a un Safe Harbour Agreement, ofrece mucha más información sobre el particular que Telegram. Ninguno de los dos servicios cumple la legislación de protección de datos.

La conclusión es que Telegram, como Whatsapp, puede ser una herramienta cuya funcionalidad y usabilidad para teleconsulta no ofrece lugar a dudas, pero jurídicamente no se puede usar para dicho menester en territorio de la Unión Europea.

Y pese a quien le pese, es mucho más confiable desde un punto de vista estrictamente jurídico Whatsapp que Telegram.

Los límites de las apps de salud.

De las apps sanitarias se puede pensar que está todo dicho, pero hay algunos puntos que a mi entender no están aún bien resueltos:
  • Cuando el paciente está en la frontera entre la madurez y la senectud suele tener diferentes problemas de salud que, tal cual están diseñadas las apps de hoy día se resuelven con apps diferentes. Hay problemas de salud que llevan asociados diagnósticos acompañantes que deben ser también controlados y tratados. Así que para una patologías usaré la App1, para otra la App2, para otra la App3... y así ad infinitum; por poner un ejemplo, un proceso coronario puede llevar asociados un proceso pulmonar y otro digestivo, los tres simultáneos : es decir, tres apps. ¿Por qué como paciente tengo que repetir los mismos ítems para cada app en el mismo dispositivo? ¿Para cuándo arquitecturas de interoperabilidad entre apps? 
  • Cuando la app se usa para propósitos de monitorización, porque la información recogida se envía a un call center situado en un centro médico, difícilmente se puede brindar una atención adecuada al usuario que esté fuera del radio de acción del centro de referencia. No es un problema de telecomunicaciones sino un problema organizativo. En un momento en el que se recomiendan apps para crónicos que fomentan la autonomía del paciente en cuanto a sus actividades de la vida diaria (AVD), y que como resultado, el paciente se siente más seguro e independiente -lo suficiente como para que tenga una mayor movilidad geográfica- es importante garantizar la adecuada cobertura sanitaria esté donde esté. No existe el concepto de roaming de cuidados para este tipo de pacientes. 
  • El punto débil de todos los sistemas de monitorización del paciente que éste lleva siempre consigo es la duración de las baterías; en el caso de pacientes con problemas de tipo cognitivo el asunto se agrava porque pueden no acordarse de cargar las baterías. La solución pasa por sistemas de energy harvesting, en que sea por vía inalámbrica o generado por el propio cuerpo del paciente, se genere la suficiente potencia eléctrica como para alimentar sensores y smartphone. Pero para ello, se tiene que pensar en sistemas en los que el consumo de los dispositivos a alimentar sea el más bajo posible...
Cada uno de estos puntos son un reto en sí mismos... ¿Quién recoge el guante?

El cóndor pasa.

Dentro del proyecto en el que estoy implicado, estamos en este instante a D-60, es decir, a 60 días del arranque del que, sin duda, es uno de los sistemas de telemedicina más avanzados y masivo del mundo -del que desgraciadamente no puedo dar más detalles- pero que encaja perfectamente en la filosofía "ya no es tiempo de pilotajes".

Esto, de per se, implica un fuerte desgaste: como director de proyecto, coordino un equipo de cuatro empresas, más la coordinación con el equipo del cliente, lo que significa que en mayor o menor medida hay implicados más de 50 profesionales en tres países distintos.

No es fácil; a veces requiere mucha mano izquierda y hacer auténticos malabarismos en la gestión de las personas para llevar a buen puerto la tarea que tenemos encomendada.

También es cierto que afronto esta fase final con renovadas energías e ilusión, pues este verano pasado fue especial y diferente; me cargué de energía a tope, y existen poderosas razones por las cuales en estos momentos y más que nunca, siento que nada puede escapar a mi alcance; más que nunca, desprecio con toda mi alma el significado de la palabra imposible.

Sirva esto como introducción para que entendáis que entraré en una dinámica de trabajo y viajes que me van a impedir el poder ir actualizando el blog durante un tiempo; estimo que el próximo post previsiblemente se publicará a principios de febrero de 2013 -aunque no renuncio ni mucho menos a publicar antes si mis asuntos me lo permiten-.

¿Riesgos? Los hay, sin duda, pero de un tipo muy diferente a los que enfrentaría un director de proyecto en España; vamos a estar en una zona muy peligrosa -en la que ya ha habido un intento de secuestro de un consultor-, así que procuraremos mantenernos sanos y salvos, y volver para abrazar a nuestros seres queridos; creedme, prefiero no pensar en la letra pequeña referida a la repatriación de los cuerpos.

Os echaré de menos.

Whatsapp: uso clínico, seguridad y legislación aplicable.

Anteayer leí un post muy interesante de Amalia Arce sobre consultas médicas vía Whatsapp

Debo decir que lo que leí me encantó, pues ha hecho un análisis desde el punto de vista de las necesidades y funcionalidades que pueden ser requeridas por parte de un médico y también, en el último párrafo un comentario sobre los riesgos de seguridad de la herramienta. 

Yo mismo he enviado alguna imagen a Amalia -por ejemplo, la que encabeza el post- para ella hiciera una valoración diagnóstica; la inmediatez y calidad de la respuesta -en ambos sentidos- no deja lugar a dudas sobre la bondad funcional del invento

Por otro lado, y en el caso del envío del archivo de audio que comenta Amalia en su post, ya existen fonendos con conexión Bluetooth y aplicación asociada para poder recoger este audio e integrarlo en la Historia Clínica o bien reexpedirlo para la valoración por parte de otro clínico, aunque a falta de un dispositivo de esta clase bueno es el micrófono integrado en el smartphone

El uso de estas funcionalidades -con una app tan popular- implica elevar a la categoría de normal lo que ya es normal a nivel de calle; pero no todo van a ser parabienes, y es que los datos que se transmiten están sujetos a la normativa actual de protección de datos, y al ser datos de salud, requieren de una especial protección, es decir, están considerados de nivel de protección alto

El año pasado ya escribí un post, Teledermatología: entorno jurídico aplicable, que es totalmente aplicable a cualquier otro entorno de telemedicina y que recogía la legislación española, europea y comparaba las legislaciones de Francia, Alemania y California

Dado que hablamos de una herramienta concreta, de la que ya establecemos que funcionalmente es útil para uso clínico, me parece interesante que analicemos desde un punto de vista legal el uso en entorno clínico de esta app. 

De entrada, el espíritu de la legislación española es que "el desconocimiento de la ley no exime del cumplimiento de la misma"; dicho esto, sin más preámbulo, empecemos. 

En España, la normativa aplicable es la que establece la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y existen diferentes guías para ayudar en su cumplimiento. 

En el caso que nos ocupa, una teleconsulta, hay 7 consideraciones a tener en cuenta: 

1) No se puede realizar un diagnóstico no presencial, pero sí una valoración u orientación diagnósticas, el diagnóstico sólo lo puede hacer un médico que físicamente esté al lado del paciente, de acuerdo con la legislación española. Este punto es de aplicación por parte del clínico o clínicos implicados en la comunicación, y por tanto, desde el punto de vista tecnológico, nada que objetar. 

2) Se tiene que identificar de manera unívoca quién está en ambos extremos de la comunicación. En el caso que nos ocupa, el ID de Whatsapp es el número de móvil, y dado que los números de móvil de los clínicos no son de dominio público y conocen perfectamente quién está al otro lado, hay una seguridad razonable de conocer quién establece una comunicación con ellos, dado que el clínico también tendrá el número de móvil de los pacientes que puedan usar este servicio. La mejor seguridad, no obstante, correspondería al uso de certificados digitales en ambos extremos de la comunicación. 

3) Los datos tienen que viajar cifrados. Hay dudas razonables de que Whatsapp cifre los datos cuando viajan por la red. Whatsapp puede funcionar sobre 3G o WiFi, y en el caso de realizar la conexión por WiFi, los datos únicamente viajarán protegidos si en ambos extremos hay un iPhone. En las versiones para otros sistemas operativos de móvil, no me consta en el momento de escribir este post que estos datos viajen cifrados.

De hecho, existen apps llamadas Whatsapp Sniffers que permiten "espiar" conversaciones de Whatsapp cuando dichas conexiones se realizan por WiFi y el dispositivo "espía" está autenticado en la misma red. La solución -engorrosa- es que las comunicaciones de Whatsapp en dispositivos diferentes a iPhone se realice siempre por 3G

4) Dado que las conversaciones en Whatsapp se guardan físicamente en el dispositivo móvil, este dispositivo móvil deberá tener activada la opción de cifrar el dispositivo. Es una opción a nivel de configuración del smartphone que, al menos en el dispositivo del clínico, deberá estar activada. 

5) La ruta que siguen estos datos tiene que ser trazable. Este supuesto lo cumple perfectamente Whatsapp pues la comunicación, a diferencia de Skype, va a través del proveedor que tengamos de Internet directamente hacia sus servidores. 

6) Se tiene que conocer dónde físicamente se almacenan estos datos, si aplica. Whatsapp sólo almacena en sus servidores que en determinado momento un usuario ha contactado con otro usuario, y en el supuesto en que el usuario esté fuera de línea, se almacena el contenido de dicha comunicación hasta que el usuario destino vuelve a estar en línea, en cuyo caso se entrega lo almacenado y queda eliminado de los servidores. Por otro lado, en las condiciones legales de Whatsapp consta la dirección física donde residen los servidores que usa la app. 

7) Si el almacén de datos está fuera de la Unión Europea, cabe conocer la legislación aplicable en cada caso y si existe algún tipo de acuerdo de reciprocidad de protección de datos con la Unión Europea; en las condiciones legales consta la legislación aplicable, en este caso la del Estado de California

De acuerdo con la normativa española, se entiende que los servidores donde se almacena la información están situados en territorio de la Unión Europea, y si no lo están, se considera que existe una transmisión de datos internacional, en la que para algunos supuestos, es necesaria una autorización por parte del Director de la Agencia Española de Protección de Datos. 

Por otro lado, la legislación europea, y por extensión la española, reconoce un número de países en los cuales no es necesaria esta autorización. 

El caso de Estados Unidos es un poco más complejo: al existir una legislación de protección de datos variable en función del estado en que se sitúen los servidores, lo que se aplica es un acuerdo -llamado Acuerdo de Puerto Seguro o Safe Harbor Agreement- entre el Departamento de Comercio de los Estados Unidos y la Unión Europea en el que se tipifican siete principios básicos -tal como se especifica en este documento y de acuerdo con las directrices de la UE- a las que se adhieren individualmente cada empresa con sede en Estados Unidos, independientemente del estado en el que residan sus sedes o servidores, y que en las condiciones de uso debe figurar explícitamente la adhesión a dicho acuerdo -por ejemplo, aquí tenemos las adhesiones a dicho acuerdo de Adobe o de McAfee- en el caso de existir adhesión a dicho acuerdo se considera que la empresa cumple los requisitos de protección de datos de la UE. 

En el caso de Whatsapp, la compañía no tiene en sus condiciones legales ninguna referencia a la adhesión al acuerdo de Puerto Seguro y por tanto no puede circular ni almacenar ningún dato en sus servidores que según la normativa de protección de datos esté clasificado como de nivel alto

La conclusión es que Whatsapp es una herramienta cuya funcionalidad y usabilidad para teleconsulta no ofrece lugar a dudas, pero jurídicamente no se puede usar para dicho menester en territorio de la Unión Europea.

Quizás alguien quiera recoger el guante y pueda crear una herramienta que respete nuestra legislación de protección de datos con una funcionalidad similar a la que actualmente ofrece Whatsapp. 

P.D.: Dicho todo esto, cabe decir, como nota curiosa, que las condiciones legales de Whatsapp no permiten el uso de la app a menores de 16 años.


Energy harvesting.

Fuente: Energy Harvesting - Royal Jelly
Muchas veces hablamos de diferentes soluciones técnicas para poder desplegar soluciones reales de telemedicina - telemonitorización, incluso, podemos plantearnos temas como la sostenibilidad económica de este tipo de servicios desplegados en un territorio dado, pero de lo que poco o muy poco hablamos es de los límites de este tipo de servicios.

Debe quedar claro que los servicios de telemonitorización pueden ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente crónico, incluso pueden incluir algoritmos para poder prevenir con antelación una agudización de su proceso, pero lo que no pueden evitar es que en caso de una situación extrema de riesgo vital es esa misma situación extrema... llegarán las señales al CRM, el CRM alertará a emergencias médicas, pero los equipos de emergencias médicas tardarán el mismo tiempo en llegar junto al paciente para auxiliarlo, exactamente el mismo que si el paciente no estuviera monitorizado; y en estos casos el consentimento informado es la herramienta jurídica que permite cubrir esta contingencia, pues el paciente está enterado de este límite.

También es cierto que en estos momentos los servicios de telemonitorización se dan en base geográfica: en un radio de n kilómetros en torno a un hospital de referencia. ¿Y qué pasa cuando, como resultado de una mejora en las condiciones de vida del paciente crónico, que puede que use como elemento concentrador de señales biomédicas un smartphone, decida emprender un viaje fuera del ámbito geográfico del servicio para visitar a un familiar?

Las señales llegarán, pero al estar fuera del ámbito geográfico el servicio puede quedar cojo: faltaría añadir una capa de integración para que el servicio fuera completado sin importar la localización geográfica del paciente: el famoso "roaming" de la telefonía móvil aplicado a soluciones de telemonitorización: ¿por qué un paciente andaluz monitorizado con smartphone, ante una alarma recogida en su hospital de referencia, no puede enrutar la información básica y la priorización de cita a un especialista del hospital más cercano a su residencia, no importa en qué comunidad autónoma esté? 

Es un problema de integración que estamos ahora mismo muy lejos de resolver de una manera satisfactoria.

Pero estos problemas más o menos se pueden intuir, más hay otros que quizás por evidentes permanecen invisibles a los ojos de los que estamos involucrados en el sector.

Me refiero a la alimentación eléctrica.

Podemos hacer maravillas, medir lo imposible, prever lo increíble, pero si el paciente se olvida de cargar la batería del smartphone o de los sensores que tenga asociados, el sistema llegará un momento que no funcionará.

En situaciones de dependencia, ya sea física o cognitiva, el problema se agudiza.

Por tanto se tienen que pensar en conjuntos "wearables", es decir, integrados con más o menos gracia en la ropa del paciente y que sean autónomos desde el punto de vista de energía.

Por tanto nos vemos abocados al energy harvesting.

Este conjunto de tecnologías permite el conseguir captar energía y almacenarla para alimentar dispositivos electrónicos de bajo consumo.

En el caso de telemonitorización, del conjunto de tecnologías disponibles, parece que hay tres que pueden destacar en cuanto a rendimiento y portabilidad:
  • Dispositivos termoeléctricos, que generan energía eléctrica a partir del calor corporal.
  • Dispositivos fotovoltaicos, que generan energía eléctrica a partir de la luz solar.
  • Dispositivos radioeléctricos, que generan energía eléctrica a partir de las ondas de radio presentes en nuestra vida diaria, como puedan ser las de las estaciones base de telefonía móvil, WiFi, TV o radio, u otras.
Sea cual sea la tecnología de generación seleccionada, la innovación estriba en conseguir un conjunto de smartphone / sensores con el mínimo consumo de energía a igualdad de prestaciones, y que permita la total autonomía del paciente con respecto al enchufe de la pared.

El reto está servido.

P.D. En la imagen, un diseño conceptual de la UC Berkeley para generar energía a partir de una sonrisa.

Telemedicina: una aproximación a la Vall Fosca.

Estas son las notas de la presentación que tuvo lugar el 4 de junio en el contexto del III Estage PireneLab, celebrado en esta ocasión en el núcleo de Espui, en la Vall Fosca.
Vall fosca_v1


El punto de partida en este caso ha consistido en una aproximación presencial al territorio, con tal de poder conocer sobre el terreno sus necesidades reales. 

Para ello se han realizado entrevistas con los profesionales sanitarios, los ciudadanos y los políticos de la Vall Fosca.

Cabe decir que para todos ellos este modo de aproximación resultó una sorpresa, pues no están acostumbrados a un modelo en el que se pregunte su opinión, sino más bien a modelos impuestos desde fuera de la Vall.

Los profesionales sanitarios presentes en el territorio son un médico de Atención Primaria y una enfermera, apoyados por un trabajador social.

Hay un consultorio situado en cada uno de los núcleos habitados, en los que habitualmente pasan consulta. 

Por otro lado, decir que el único consultorio conectado a banda ancha es el de La Pobleta de Bellveí, con lo cual es el único también desde el que se puede acceder a e-Receta en tiempo real; las prescripciones realizadas en los otros consultorios se registran en modo local y cuando se puede acceder a servicios de banda ancha, ya sea en La Pobleta, o en el EAP de La Pobla de Segur, se transmiten para su procesado.

Quien se encarga de la atención domiciliaria de los crónicos para la toma de constantes es el trabajador social, que ejecuta dicha tarea en base diaria.

Preguntados los profesionales sanitarios sobre qué necesidades tenían, en un primer momento declararon sentirse satisfechos pues disponían de la tecnología necesaria para su trabajo, pero más tarde afloró la necesidad de disponer de un equipo de Rayos X, pues se producen un buen número de caídas, debido a que hay un número importante de personas mayores en la Vall, y el equipo de Rayos X más próximo está en el hospital de Tremp, a 41 Km. de distancia de la Vall.

La distancia entre los núcleos poblados (en la visita realizada, se recorrieron 70Km visitando sólo 5 de los 17 núcleos); la existencia de un único coche del ICS para desplazamientos, con lo que los desplazamientos con sus automóviles particulares para dar servicio a la población son constantes; y el ICS no paga el combustible de dichos desplazamientos, yendo este gasto a cargo de los bolsillos del equipo médico.

Tienen algunos servicios de telemedicina desplegados, como EyeHealth (control de retinopatía diabética) o teledermatología.

Las especialidades están situadas en las consultas externas del hospital de Tremp, con un detalle: los especialistas no viven en la zona, sino que se desplazan desde Lleida, con un trayecto estimado en 126 Km. 

Los hospitales de referencia de la demarcación están situados en Lleida.

Existe una base de helicóptero medicalizado del SEM / RACC en La Pobla de Segur junto al cuartel de Bombers, y un helipuerto en el valle, con lo que la evacuación rápida diurna de un paciente está garantizada; Aviación Civil prohibe el vuelo nocturno de dichos aparatos.

En cuanto a los ciudadanos, con los que hablamos, manifestaron sentirse satisfechos de la atención prestada y de los profesionales sanitarios. Se detecta en las conversaciones mantenidas un desconocimiento del funcionamiento de los servicios sanitarios y la necesidad de un mayor grado de autocuidado y de empoderamiento.

Otras consideraciones: la accesibilidad a los núcleos en invierno, con nevadas, queda seriamente reducida, con lo que actividades como la toma de constantes puede no llegar a realizarse.

La resolución de parte de lo expuesto puede pasar por el uso de servicios de telemedicina ajustados a las características del territorio.

Así pues, para ahorrar tiempo y desplazamientos se puede pensar en teleconsulta especializada, montando dentro de las consultas del valle sistemas de videoconferencia HD con aparataje médico asociado, con el fin que un número significativo de las consultas de especialidades se puedan efectuar sin que el paciente se tenga que desplazar. 

Algunos de los desplazamientos, tanto de pacientes como de especialistas, están financiados por Salut, con lo que cualquier ahorro en este sentido será bien recibido.

Este mismo esquema se debería repetir en el hospital de Tremp y en el de Lleida y establecer en las agendas de los especialistas un tramo de atención exclusivo para teleconsulta.

En telemedicina, cabe la posibilidad de suministrar tensiómetros (o el aparataje adecuado a cada paciente), junto a un ordenador, a los pacientes cuyas condiciones lo requieran, para evitar en lo posible los desplazamientos del trabajador social entre núcleos, recibiendo la información directamente en los ordenadores del equipo médico. 

La infraestructura de telecomunicaciones es crucial para el despliegue de un servico de telemedicina / teleconsulta como el descrito: disponer del ancho de banda necesario para poder mantener los servicios de teleconsulta operativos con el grado de calidad exigible es quizás el principal reto, pues desplegar los de telemedicina, de monitorización no requieren de un gran ancho de banda ni tan siquiera que sean en tiempo real: en este caso, un modelo store and forward es el más adecuado.

Todo esto está muy bien, pero aquí el problema fundamental es el de sostenibilidad económica, pues no hablamos de mantener equipos, sino de remunerar a las personas que harán posible estos servicios. 

Y para esto es necesario garantizar la financiación más allá de la prueba piloto; cabe la posibilidad de que la administración sanitaria, con una cuantificación real en el ahorro de los desplazamientos pueda impulsar estas soluciones, sin descartar alguna fórmula de cooperación con empresas, en busca de un modelo mixto de financiación. 

Muchas gracias por su atención.