viernes, 17 de abril de 2015

De ratones y certificaciones.

Entro en LinkedIn y veo una actualización del status de un amigo. Ahora es asesor de una compañía desconocida. Busco la empresa y aparentemente es un portal que mantiene una historia clínica en modalidad ASP. No hay referencias, poca información y cláusulas un tanto abusivas. Para acabarlo de arreglar, en las condiciones de privacidad mencionan a Google AdWords. ¡Apaga y vámonos!

Anoto mentalmente que nunca iré a consulta con ningún médico ni centro que tenga esta HCI. No me merecen confianza. No me la merece ningún centro que no respete la normativa vigente, por mucha excelencia clínica que me vendan.

Este es el desencadenante de esta reflexión.

Todos, más o menos, en diferentes foros, hemos manifestado nuestra preocupación por la avalancha de apps de salud. Y todos en algún momento, hemos manifestado nuestro convencimiento de la necesidad de la regulación, acreditación, certificación u homologación de las mismas.

Pero nunca, ninguno -con la honrosa excepción de Julio Mayol- ha planteado la necesidad de certificar u homologar el sistema de información sanitario que se implanta en una consulta, en un centro sanitario, en un hospital... en una Comunidad Autónoma.

¿Y por qué? Se supone que con el cumplimiento de la normativa reguladora básica debiera ser suficiente. LOPD y autonomía del paciente, entre otras. ¿Exigimos un certificado que acredite que es cierto lo que manifiesta el proveedor? De hecho, fuera de la presentación de normas ISO, y cumplimiento de estándares como CMMI, en España pocas veces se exige. Aparte del pequeñísimo detalle que no existe una autoridad de certificación como tal ni una normativa que detalle los mínimos exigibles para un sistema de información sanitario.

En otros países es diferente. En Estados Unidos o México, por poner dos ejemplos, existe una normativa donde detalla qué requisitos debe cumplir una HCI, cuáles son los planes de prueba que debe pasar para poder homologarla y cuáles son los organismos que pueden expedir el certificado.

¿Y cuál es el riesgo y el porqué de este post? Porque aunque las grandes organizaciones sanitarias a priori disponen de equipos humanos de Sistemas que se encargan de verificar la veracidad de las afirmaciones de cada uno de los vendors, existe un nicho de mercado, el de las consultas privadas, que casi siempre por desconocimiento, pueden llegar a usar sistemas que no cumplirían la legislación tanto de protección de datos como la relativa a Sanidad.

Así pues, la definición de los tiempos de respuesta a incidentes (SLA), qué pasa si me quiero ir de tu HCI a otro HCI, costes de mantenimiento y qué incluyen, quién es el responsable de los datos, las medidas de seguridad, el documento de seguridad, los cambios evolutivos obligados por legislación a cargo de quién van, entro otras, tienen que ser las preguntas que deberían poder contestar cualquier empresa proveedora, así como, si es modalidad ASP, dónde residen los datos, entre otros. Y si es cloud, dónde está situado dicho cloud y si está homologado por las autoridades de protección de datos.

Un detalle: a día de la publicación de este post, el único proveedor de cloud que está expresamente autorizado por la Agencia Española de Protección de Datos es Microsoft con su plataforma Azure, quedando expresamente recogida en la resolución los "datos especialmente protegidos".

Para que nos hagamos una idea, la actividad sanitaria privada, según datos publicados en marzo de 2015 por la Fundación IDIS, supone el 28% de la asistencia sanitaria de nuestro país.

Garantizar la seguridad de los datos de los ciudadanos que libremente escogen la medicina privada debería ser también una prioridad.

jueves, 12 de marzo de 2015

Un sábado cualquiera.

Comentario publicado originalmente en el grupo de Facebook "El médico de mi hijo.".

Sábado, 21 de febrero de 2015, 11 de la mañana. Plaza del Zócalo, México DF. 

Seis mujeres con bata blanca y acreditación oficial. Una de ellas porta una nevera portátil. Sólo se dirigen a transeuntes con niños pequeños. Se están moviendo entre el gentío que a aquella hora abarrota la zona. Veo un cartel. Una campaña de vacunación contra la polio. Me acerco. Están hablando con un padre. Porta en brazos a un niño de unos dos años. Una de ellas le pregunta al padre si el niño está vacunado. Le contesta que no. Le ofrece vacunarlo allí y ahora. Le informan de que le administrarán la vacuna por vía oral. El padre asiente. Mientras la mujer de la nevera la abre para preparar la dosis, otra muestra unos adhesivos con smileys :-) con el fondo amarillo. Se los enseñan al niño. El padre le abre la boca. El niño protesta, pero la mujer ya ha conseguido que tome la dosis. 

El padre pregunta. Las vacunas son gratuitas, le informan. Le indican dónde puede llevar al niño a vacunar. El padre se despide. 

Las mujeres me miran con curiosidad. Mi aspecto para ellas es el de un gringo. Pierden rápidamente el interés en mí, pues ya han localizado a una madre con otro niño... 

Las vacunas salvan vidas.


lunes, 2 de febrero de 2015

Probando Esporti Revolution.

El 19 de octubre, en el contexto de la Jornada de Videos y Salud que se celebró en Barcelona, conocí a María Ángeles Medina y a Manuel Escobar. Ya los seguía por redes sociales y apenas empezaba la andadura de una app destinada a la prevención de la obesidad infantil, Esporti Revolution. Recuerdo de aquel día -un día muy difícil para mí- que me pidieron que les aportara en un clip de video un mensaje destinado a prevención y fomento de hábitos saludables, como a otros muchos de los asistentes. 

Aunque mis hijas no son especialmente sujeto de esta app -las dos están delgadas-, tras leer posts sobre la app en algunos blogs de Pediatría (El médico de mi hijo, Neuronas en crecimientoPediatría basada en pruebas y Diario de una mamá pediatra, entre otros), pensé que -por qué no- hacer también una reseña, pero muy diferente: involucrando a los usuarios, a niños; en este caso a mis hijas.

La experiencia me enseña que siempre hay que tener la opinión del usuario final, las niñas. También mi opinión es importante, por mi doble vertiente de padre y "responsable de sistemas" familiar.

Este es un post escrito a seis manos, las de mis hijas y las mías. Lo que ellas han dicho ha sido transcrito "as is", con el único tamiz de la corrección gramatical. No creo que a estas alturas del partido tenga que presentarme, pero sí quiero hacer una breve presentación de mis chicas.

Júlia, la mayor, tiene 12 años. Dispone de ordenador portátil, tablet, y desde hace relativamente poco, smartphone. Apunta maneras de crack en el uso de dispositivos digitales y creedme si os digo que cada vez tengo que esforzarme más en seguirla. Su curiosidad no tiene límites. Su rendimiento escolar es sencillamente excepcional. Está acostumbrada -he tenido algo que ver en ello- a preguntar de modo directo, porque sabe que siempre encontrará respuestas directas y razonadas. El texto de Júlia está marcado en rojo.

Helena, la pequeña, está a dos meses de los 10 años. Tiene un uso y riqueza de lenguaje que supera a la media de los niños de su edad. Apunta maneras de hacker: con 7 años fue capaz de reventar la protección de bloqueo facial de mi Samsung Galaxy SIII. ¿Cómo? Mostrando a la cámara frontal una de mis fotos. Práctica, directa, pero al mismo tiempo muy sensible. Lectora empedernida. Muy inteligente. Su rendimiento escolar es muy bueno. El texto de Helena está marcado en azul.

Si me permitís, yo también daré mi opinión como padre. Mi texto, en granate.

La versión de la app que hemos probado es la básica.

Helena: La app me gusta, pero creo que tendrían que poner algún tipo de mapa y que hubieran varias gotitas y que cada una fuera un nivel.  Creo que los trofeos podrían ser más divertidos, por ejemplo si he subido escaleras, que hubiera un avatar con un muñeco que sube las escaleras. Creo que sí, que podría recomendar esta aplicación a mis amigos.

Júlia: La app me gusta. Encuentro que debería existir algún tipo de modo que cuando hagas ejercicio, si llevas el teléfono encima o de alguna manera que se pueda entrar directamente los pasos y el movimiento, y que te ponga la puntuación. Sobre Esporti Bits: hay preguntas que los niños no las saben, como la del atleta del maratón descalzo. Creo que las preguntas deberían ser adecuadas a la edad del niño. También creo que debería haber diferentes niveles y así sería adecuado para todas las edades. Esto afectaría también al área de clasificación, en la que se debería agrupar por nivel. Otra cosa es que sólo puedo entrar dos actividades al día, cuando hay días que practico deporte en la escuela y luego en el club de atletismo: carreras, jabalina, salto de longitud, pelotas medicinales, tablas de gimnasia... Además, se debería ampliar la lista de actividades, creo que hay muy poquitas: algunas de las que hago no están.

Recomendaré la app a mis compañeros del club de atletismo.

Rafa: La instalación se hizo en dos dispositivos Android 4.4 y 4.1 (teléfono y tablet) sin presentar ninguna dificultad. En el momento del registro no quise que las niñas supieran la contraseña, así que puse una de las mías, de las complicadas. Problema: cuando sales de la aplicación y vuelves a entrar te la vuelve a pedir. Creo que sería interesante que la app recordase la contraseña. Otra mejora sería la de que en alguna parte, dentro de la app, estuvieran reflejadas las condiciones de uso y dónde se almacena la información de los menores. El proceso de establecer un vínculo de amistad entre las niñas me pareció adecuado. Debo decir que cuando la instalé, Helena necesitó un poco de ayuda para empezar a usarla. Tal vez algunos iconos deberían ser un poco más grandes y con mayor contraste de color; por ejemplo, en el buscador de actividad, es una lupa de color verde sobre una gota azul que no es demasiado grande. Una vez superados estos problemas, me costó desengancharlas

Más cosas que he visto: en Esporti Bits puede que el nivel de las preguntas sean para un adulto más que para un  niño. También creo que sería bueno la integración con algún wearable "self quantifying" -por ejemplo FitBit- para facilitar la entrada de la actividad por una parte, y para obligarle a hacer ejercicio por otra. Tal cual está puede que haya menores que falseen la entrada de actividad para tener una puntuación superior... La culpa es de la gamificación, el "palabro". Cabe decir que la integración con wearables -no indica en la web con cuáles- está disponible en las versiones de pago.

Como padre, me parece una app adecuada al uso al que está destinada y totalmente recomendable.

ConclusiónEs una app con un buen diseño, bien pensada, con un grado de usabilidad destacable, y que en su estado actual cumple con los objetivos para los que fue diseñada. ¿Mejoras? Todo es memorable, sin duda. En este caso los cimientos son excelentes.

Para más información, nada mejor que la página web de Esporti Revolution.

Un muy buen trabajo de Mª Ángeles y Manuel... ¡Felicidades, chic@s!

miércoles, 28 de enero de 2015

Tareas escolares a distancia.

9 de diciembre de 2014. Lugar, México Distrito Federal. Recibo una foto por Whatsapp de mi hija Júlia. La foto corresponde al puente del violoncello de mi hija pequeña, Helena. Está roto. En la foto se ve como parte de la tapa también lo está. Júlia me pide ayuda. Estoy a 10.000 kilómetros de distancia... 

Mi ex contacta conmigo también por el mismo tema y por la misma vía 5 minutos más tarde. Me pide el teléfono y la dirección del luthier, ya que habitualmente soy yo quien lo lleva a reparar. Se lo doy. Esa misma semana el cello estaba de nuevo a punto.

Esto, que a priori pudiera parecer ciencia-ficción, es parte de mi día a día como padre que vive a distancia de sus hijas.

¿Cómo lo hacemos? Voy a intentar explicarlo.

Desde el punto de vista legal está recogido en el pacto de parentalidad el derecho a poder contactar con nuestras hijas si no están con nosotros "no importa el método usado" ni tampoco el momento del día.

Habitualmente usamos el teléfono para comunicarnos, pero cuando se trata de una comunicación algo más elaborada usamos otras vías de contacto.

Por ejemplo, mi hija pequeña creó un grupo de Hangouts -"Los cuatro mosqueteros"- en el que estamos las niñas, mi ex y yo, con lo cual vía chat o videoconferencia múltiple podemos hablar y resolver los temas que nos afectan a todos.

Otro ejemplo es que cuando estoy en Latinoamérica, usamos Skype o Hangouts para hablar. En su casa disponen de un SmartTV LG con Skype, lo que nos permite contactar mediante videollamada; además, cada niña dispone de Hangouts en su tablet, y Júlia en su móvil dispone de Hangouts y Whatsapp. En función del momento del día y de dónde estén las niñas utilizamos la vía más adecuada.

El seguimiento de las tareas escolares es un poco más complejo: quién suele pedir orientación es Júlia. Habitualmente me pregunta si estoy disponible por Whatsapp, y si le contesto afirmativamente iniciamos una videoconferencia Hangouts. 

Si de acuerdo con lo que me explica no acabo de ver el contexto del ejercicio, le puedo pedir que me escanee y me envíe por mail la hoja u hojas que correspondan. Para ello disponemos de una impresora multifunción HP Photosmart 5520C -una en casa de mi ex y otra en mi casa, exactamente iguales- , y en cada uno de los dispositivos móviles del grupo familiar están instaladas las apps HP ePrint y HP AIO Remote (*), que permiten el control del equipo multifunción -impresión, scanner, copia- desde Android o iOS. Si lo que tiene que enviar no es muy grande, hace una foto directamente de la hoja y me la hace llegar. 

En el caso de que esté de viaje y la diferencia horaria lo permita -con México son 7 horas de diferencia- puedo utilizar tanto el teléfono de viaje -un Moto G 2014 Dual SIM con SIM de datos mexicana- como el ordenador portátil profesional -un equipo ejecutado con fibra de carbono y magnesio que supera la norma MIL-STD-810- aunque también cabe decir que en algún caso la comunicación ha sido asíncrona, ya que sólo puedo atender a las niñas de manera continuada cuando me hallo en el hotel.

Las niñas disponen de un ordenador portátil cada una. En los dos portátiles está instalado TeamViewer, al igual que en mis ordenadores personal y profesional, en el iPhone y en el Moto G, y también en mi iPad. El resultado es que ante un incidente informático puedo tomar el control a distancia y ayudarlas, esté donde esté.

Puede parecer un esquema de comunicaciones complejo, pero la realidad es que nuestro sistema multidispositivo y multitecnología se ha revelado particularmente eficaz; la redundancia en cuanto a vías de comunicación ha sido clave en bastantes ocasiones. Las niñas han podido contactar conmigo cuando lo han necesitado, y yo con ellas cada día.

Y eso es lo que realmente importa.

(*) NOTA: para que estas apps de HP funcionen correctamente, los dispositivos móviles y la impresora DEBEN estar conectados a la misma red WiFi. Es importante observar que por peculiaridades del sistema AirPrint de iOS, puede que hayan routers WiFI que no encaminen correctamente las tareas de impresión hacia el dispositivo multifunción. El servicio responsable de la impresión en dispositivos iOS es el Bonjour de Apple. En este caso, la solución es instalar un punto de acceso WiFi específico para ello. Me he encontrado con problemas con los routers ADSL Huawei de Vodafone y con los routers de fibra Technicolor de Jazztel. En mi caso puse un punto de acceso WiFi Linksys WAP 54G para solucionarlo. Tengo los dispositivos móviles (iOS y Android) y la impresora conectados a la WiFi del Linksys; los ordenadores portátiles los tengo conectados a la WiFi del Technicolor. La conexión entre el Technicolor y el Linksys se hace vía cable Ethernet.

El equipo Linksys requirió configurar su dirección IP, máscara, DNS y gateway para que estuvieran en el mismo rango de las otorgadas por el servidor DHCP del Technicolor. Las dos WiFi están en el mismo rango de direcciones y la única diferencia entre ellas son los canales de salida y el SSID. Un consejo: si no entiendes lo que estoy explicando no intentes hacerlo tú. Busca ayuda. Te ahorrarás quebraderos de cabeza.

lunes, 26 de enero de 2015

La entrevista que no fue.

Estudio donde se graba el programa @Mossegalapoma.
A principios de diciembre, mientras estaba a punto de embarcar por segunda vez a México, recibí un correo de Across Health, en nombre de Campus Sanofi, en la que se pedía mi colaboración para contestar unas preguntas sobre el futuro de la e-salud en 2015.

Marqué el mail como favorito para contestarlo cuando pudiera y... bien, estar en otro país es muy absorbente. La realidad es que respondí un mes más tarde.

Desde Across Health me contestaron amablemente diciéndome que el artículo donde debían constar estas preguntas ya había sido publicado.

Dado que en mi opinión las preguntas eran muy interesantes, no os voy a privar de mis respuestas.

En color rojo encontraréis las preguntas y en color negro mis respuestas.

Enjoy it! 

  • ¿Qué cambios cree que tendrá la salud digital en 2015? ¿Cree que veremos algo nuevo o tendencias en términos de…? 
  • Historia Clínica electrónica 
  • En estos momentos estamos en un período de transición, en el que las historias clínicas electrónicas se están empezando a conectar con repositorios regionales y nacionales -incluso internacionales- 
  • Se está empezando a ver un tímido uso de los Personal Health Record 
  • En algunos casos se está evolucionando al registro clínico apoyado en el uso de thesaurus  
  • Tenemos que ver la progresiva integración de los sistemas de telemedicina   
  • La eclosión de las apps de salud de segunda generación: son totalmente autónomas, pero también son capaces de estar integradas en un sistema de información convencional para permitir una mayor comunicación bidireccional médico paciente. 
  • E-Receta 
  • Hasta donde yo sé, con un grado de avance variable, ya está implantada dentro del SNS. El siguiente paso es la interoperabilidad entre CCAA primero, internacional después. En el momento que la eReceta catalana me permita recoger mis medicamentos en una oficina de farmacia de Castellón -por poner un ejemplo- será señal de que andaremos progresando en la buena dirección. 
  • Apps y wearables (para la práctica clínica y/o para monitorización de la salud) 
  • De las apps pienso que... hay demasiadas. Me explico. Si miramos las App Store de iOS o Android, tendremos decenas de miles de apps etiquetadas como de salud, cuando la realidad es que muchas son de wellness / wellbeing. También existen las apps "magufo", las que dicen hacer cosas que en realidad sólo existen en la calenturienta mente del desarrollador. Y después quedan las genuinas, las que realmente lo son y están acreditadas de alguna manera como tales... ¿Cómo diferenciar? ¿Cómo puede un endocrino "prescribir" una app para diabetes si es posible que existan 20 apps diferentes para esta patología? ¿Cuál es el criterio de elección? ¿Acabaremos teniendo apps en guía, como tenemos actualmente fármacos en guía? Para mí la mejor app de salud es la que pueda ser prescrita y pueda estar integrada en el sistema de información que use el médico. Y si encima se adapta al estilo de vida del paciente, facilitándole la entrada de información -incluso entrando la información por él- mejor. El axioma es que la tecnología que funciona es la que no se nota. Si se nota es que tiene algún problema de concepción o diseño.
  • En cuanto a los wearables... si hablamos de los que están disponibles comercialmente, tienen dos problemas: el primero la duración de batería entre cargas. El segundo la precisión. Mi pregunta es: ¿realmente nos aportan información significativa? Tal vez para deportistas -especialmente runners- puede que sí. Para el resto no lo tengo tan claro. Además está el problema de la adherencia al uso de los mismos. Si son para uso clínico, por muy wearables que sean ya pasan a la consideración de medical devices... Aún así y todo, no veo a corto plazo una explosión en este campo. Mención aparte merecen los wearables que permiten el "self quantifying". Para estos veo un futuro prometedor, aunque encajan más con wellness / wellbeing que con salud. 
  • Uso de tecnología por parte de profesionales sanitarios (desde uso en su práctica clínica hasta prescripción de enlaces y apps). Creo que en los últimos años ha habido un grado considerable de avance. Pero no nos engañemos. Si bien es cierto que la mayoría de profesionales sanitarios ya dispone de smartphones, es una minoría la que le saca "jugo" para actividad asistencial. En los clínicos más jóvenes y en ciertas especialidades -como puede ser Pediatría- creo que hay un uso mayor de la tecnología, llamémosle app, llamémosle nuevas formas de relación con el paciente (Whatsapp / email) o prescripción de apps y webs. 
  • Uso de tecnología por parte de pacientes para monitorización y/o autocuidado Estamos avanzando en este aspecto, es cierto, incluso en segmentos de población que a priori nos pudieran parecer refractarios como pudieran ser los adultos mayores. En algunos pilotajes de telemedicina para crónicos el grado de adherencia de los pacientes de edad avanzada al sistema suele ser elevada. ¿Por qué? Porque tienen feedback de los resultados. Se sienten mejor controlados, por tanto más seguros y esto impacta positivamente en sus actividades de la vida diaria. La consecuencia es que no hay que invertir tantos recursos en ellos
  • Algún otro elemento de la salud digital que desee destacar. Hablaría del "palabro" de moda, del Big Data. El problema es que si no tenemos el software adecuado que nos encuentre pautas y correlaciones en el marasmo de datos, que a su vez nos permitan formular preguntas concretas, poco provecho le sacaremos. También hablaría de otro término de moda, las redes sociales en combinación con Big Data. Todo esto está muy bien, pero no nos equivoquemos: en estos momentos los datos no nos están dejando ver el conocimiento.
¿Más preguntas?