domingo, 5 de octubre de 2008

El botón rojo.

El 26 de septiembre hizo 25 años de un hecho que, de haber seguido un curso convencional y previsible, muy probablemente, como consecuencia, habría comportado la desaparición de la civilización tal como la conocemos.

Dejadme que os presente al teniente coronel Stanislav Petrov, de las Fuerzas de Defensa Estratégicas de la Unión Soviética.



Pongámonos en contexto: en la Unión Soviética manda Yuri Andropov, considerado por muchos como un "halcón"; en Estados Unidos manda Ronald Reagan, considerado por muchos también otro "halcón".

Hacía poco del derribo por parte de la Fuerza Aérea Soviética de un avión civil de Korean Air, y de las declaraciones de Reagan definiendo la Unión Soviética como "el imperio del mal".

Los rusos temen un ataque nuclear inminente de los Estados Unidos...

Aquel día, 26 de septiembre de 1983, el teniente coronel Petrov estaba en un bunker secreto al mando del sistema de alerta temprana de la Unión Soviética, el conjunto de sistemas y sensores que debiera detectar un ataque, su potencia y orientación y permitir articular la respuesta, como podéis imaginar, devastadora.

De repente, en su pantalla aparece un lanzamiento de un misil desde territorio americano, seguido de otro, y otro más, y otro, y otro... ¡cinco misiles!

Cinco misiles que se dirigen hacia el sagrado suelo de la patria...

El protocolo de actuación (que, por cierto, había escrito el mismo teniente coronel Petrov), no dejaba lugar a dudas: debía ponerlo en conocimiento del mando de armas estratégicas, lo cual comportaba el lanzamiento de todo el arsenal nuclear soviético...

Un inciso: ¿habéis oído hablar de las siglas MAD? Seguro que debéis estar pensando en la traducción directa al castellano, "loco".

Las siglas correponden al término "Mutual Assured Destruction" y se corresponden con otro término mucho mas siniestro: overkill, la capacidad de sobrematar.

En la época en la que transcurre la historia, las dos superpotencias podían, con tan sólo el 10% de su arsenal estratégico, destruir varias veces al enemigo...

El teniente coronel Petrov no se lo podía creer, cuando además un sistema auxiliar empezó a aullar: le alertaba de que los misiles estaban a 15 minutos del punto de impacto.

Todos los presentes en el bunker miraron fijamente a Petrov.

Petrov pensaba a toda velocidad los pros y los contras, y decidió que estaba ante un error de software, y por tanto debía ignorar la alerta.

Su razonamiento se basaba en que los americanos, de lanzar un ataque, lo harían masivo, y no con un puñado de misiles que no harían "demasiado daño"...

Y a partir de ahí se puso a rezar... si se equivocaba, destruirían a su nación, si acertaba habría salvado a la Humanidad.

Acertó...

¿Qué pasó después? No está demasiado claro:
  • según unos, fue recompensado por su hazaña, pero el colectivo de científicos responsables del error de software hicieron lo posible por "enterrar" su error y de paso, destruir a Petrov.
  • según otros, Petrov fue represaliado e "invitado" a retirarse del ejército.
Sea como sea, Petrov se retiró y hoy vive en las afueras de Moscú con una pensión equivalente a unos 200$...

Si no hubiera sido por las memorias de uno de los presentes en las que se describió el incidente, nunca se hubiera sabido lo que pasó.

Se ha escrito bastante sobre él e incluso hay una película sobre esta extraordinaria historia.

¿Qué habría pasado si Petrov hubiera seguido el protocolo?

Voy a mostraros dos clips de "The Day After" (1984):

Ataque nuclear:



El día después:



No sabes lo agradecidos que estamos, Stanislav.

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