miércoles, 27 de febrero de 2013

Sistemas de información sanitarios de 4ª generación.




















Hacía dos años que no hablaba sobre historia clínica. 

De hecho, en iJelz -mayo de 2011- ya comentaba algunas de las premisas imprescindibles a tener en cuenta previas a la implantación de un sistema de información sanitario.

Mi último post sobre historia clínica electrónica -marzo 2011- ya avanzaba las grandes líneas de lo que a mi entender, en el momento de la escritura del post, debía ser un sistema de información sanitario de 3ª generación, al que obligatoriamente añadiría sin duda capacidades de Personal Health Record (PHR) para cerrar el círculo de la información de salud y acercar al ciudadano -que no paciente- la posibilidad de la autogestión de su salud, haciendo atractiva su utilización mediante una oferta de servicios asociados de alto valor añadido.

Pero desde 2011 hasta ahora ha llovido bastante, así que cabe una actualización de la información, porque ha llegado el reinado de las apps de salud. Estas apps están ligadas al uso de un smartphone, pueden conseguirse en las app stores de las diferentes plataformas de móvil y también, cómo no, tienen sus riesgos, pues no existe en dichas plataformas un filtrado para comprobar que la aplicación etiquetada como de salud cumple una serie de mínimos que le permitan exhibir esta etiqueta.

Sólo hace falta pasearse por las tiendas de aplicaciones y comprobar que muchas de ellas no son demasiado diferentes de los llamados "productos milagro".

Entre los profesionales tampoco el tema queda muy claro, hay desde quien piensa en dotar de algún tipo de sello de calidad hasta quien piensa que el mercado debe autoregularse.

Para otros -incluyéndome a mí- el tema está claro: si es una app que puede ser usada para diagnóstico, consulta o control de una condición crónica, automáticamente pasa a ser un medical device y como tal debiera estar homologada; existe normativa de la UE sobre ello.

Pero aún hay más: al igual que la tendencia en alza es en estos momentos que el clínico prescriba links, también podría prescribir apps

Y yo me pregunto, ¿qué valor puede tener una app prescrita si no se puede controlar el uso que hace el paciente de la misma, mientras que de otros tipos de tratamiento si existe dicho control? 

Porque no lo olvidemos, las apps funcionan en smartphones, pero en el 99% de los casos son aplicaciones stand-alone que poca o nula conectividad tienen con terceros sistemas. Una honrosa excepción a la regla es SocialDiabetes, pero podemos considerarlo como una gota de agua en el desierto.

Aquí es donde podemos empezar a pensar en la historia clínica de cuarta generación, donde existiría un ecosistema rico en apps certificadas e interoperables, conectadas / integradas al sistema de información clínico, que permita al médico ofrecer counselling a distancia -por ejemplo, en función de la información recibida de la app ajustar la medicación en el HIS sobre la marcha, y el usuario recibiría la nueva pauta directamente en su smartphone a través de la app- y poniendo en valor el papel del director de Sistemas de Información de un centro sanitario cuando al mismo tiempo es un médico en activo.

Como curiosidad, cabe decir que la mayoría de los grandes CIO hospitalarios de referencia mundial son médicos en activo. Están apoyado por un staff de técnicos de primer nivel, pero lo más curioso es que entre los mejores CIO de Estados Unidos -entre ellos, el que está considerado el mejor de los mejores- hay una mayoría de médicos de urgencias, que compaginan las actividades de dirección de Sistemas de Información con las guardias.

Volviendo a lo que nos ocupa, es necesario que del mismo modo que en los servicios de farmacia hospitalaria existen los Centros de Información del Medicamento, en el seno de Sistemas de Información y vinculado con Dirección Médica, también debe existir un Centro de Información de la App, que permita al profesional prescribir la app adecuada, con garantías y ofreciendo al paciente el más alto valor añadido posible, y que al mismo tiempo permita al profesional la mejor gestión y el mejor servicio al paciente, integrando plenamente la app en el contínuo asistencial.

Aún hay más: cabe hacer un análisis de las comunidades de pacientes en las que usando redes sociales de gran difusión (como puede ser Facebook, y estoy pensando en concreto en El Médico de mi hij@), porque aunque el intercambio de información que está recogida en estos sitios pueda parecer poco relevante, existe la suficiente información aportada por los padres ANTES de que el paciente se presente delante de su médico con lo que a priori el clínico puede tener una visión clara y por escrito de la evolución previa del paciente, por lo que la creación de conectores específicos de los sistemas de información con dichas comunidades podría ser también un valor a estudiar y a tener en cuenta en cuanto a información clínica se refiere.

Es decir, a las fuentes clásicas de recogida y captura de datos tendremos que añadir las apps especializadas y las redes sociales para conseguir una nueva dimensión en información clínica.

Como podéis ver, hay camino por recorrer.

P.D.: Otro día os hablaré de las capas superiores de información, a saber, estratégica, táctica y operativa, así como del data mining y de interoperabilidad organizativa; estoy seguro que cuando las desarrolle, excitarán vuestra imaginación.

lunes, 25 de febrero de 2013

Esclav@s del doble check.

Ya hace unos meses escribí un post sobre Whatsapp desde el punto de vista de uso clínico y el entorno jurídico aplicable, el cual ha generado un buen número de visitas, pero en el post de hoy os voy a hablar de otra faceta de Whatsapp, o más concretamente, de la interpretación que hacen algunos usuarios y usuarias de los mensajes y alertas que nos da la herramienta.

Como todos, uso Whatsapp con mis amigos y amigas. Pero ayer me sucedió una cosa que me llamó la atención.

Inicié una sesión de Whatsapp con una amiga en la noche del sábado que ella no pudo atender. Fui haciendo diferentes cosas hasta que el cansancio acumulado me rindió. Apagué el móvil y me fui a dormir, sin pensar más en ello.

Mi sorpresa fue que al levantarme el domingo, me encuentro un DM de Twitter en el que me dijo, literalmente:

"No llegan WA! No me sale el doble check"

También recibí de ella por Whatsapp en los que se quejaba de que no llegaban sus mensajes...

Aunque en mayo de 2012 Whatsapp ya explicó cómo funcionaba el mecanismo de notificaciones, no está de más que recordemos algunas características de la herramienta:
  • Un check significa que el mensaje ha salido de nuestro dispositivo y que se encuentra pendiente de entrega en los servidores de Whatsapp. Puede ser que los mensajes queden durante bastante tiempo con un único check, lo que puede significar que el terminal destino está apagado o fuera de cobertura, o bien que el usuario destino nos ha bloqueado. Cabe decir que si el usuario destino nos ha bloqueado, los mensajes que hemos enviado se perderán, aunque nos desbloquee a posteriori.
  • Doble check significa que el mensaje ha sido entregado al dispositivo, pero no significa que el usuario lo haya leído. El comportamiento del doble check varía dependiendo del terminal destino: un dispositivo Android con cobertura de datos y que no nos haya bloqueado dará el doble check muy rápido; en cambio en los iPhone, sólo nos dará el doble check en el caso de que el usuario tenga activo en ese momento Whatsapp: la notificación emergente de nuevo mensaje que aparece en la pantalla de bloqueo no devuelve el doble check al emisor.
  • Si un usuario nos bloquea, cuando entremos en una sesión con él, nos aparecerá en la línea de estado la última vez que estuvo conectado antes de la acción de bloqueo; en el caso de que el bloqueo se haga en un iPhone, no aparecerá línea de estado. Cabe matizar que ahora se puede ocultar la línea de notificación por configuración de Whatsapp. La empresa ya indica que intencionadamente no quiere dar pistas ni fiabilidad absoluta para saber si un usuario nos bloquea o no, en aras de proteger supuestamente la privacidad.
  • En cuanto a los amantes del flirt, sobre todo si practican este deporte mientras tienen alguna modalidad de pareja, o bien quieren evitar la situación típica de "Ostras, qué teléfono tan chulo, ¿me lo dejas mirar?" y entonces cuando se lo dejas lo primero que hacen es mirar el mail o las personas con las mantienes actividad con Whatsapp, existen apps como PrivateMSG que te permiten cifrar mensaje a mensaje, usando una clave que debe ser pactada antes entre emisor y receptor, y que os puede ser útil para encubrir vuestras actividades. En cuanto a parejas, quizás es mucho mejor usar algunas de las apps que permiten crear una red social para dos, como por ejemplo Couple.
Pensad que Whatsapp os permite la comunicación en tiempo real, pero también permite mantener en contacto en modo asíncrono: las características de la vida laboral de hoy día no permite que la notificación de Whatsapp gobierne nuestras vidas y por tanto, cuando puedan, él o ella contestarán, así que no sufráis.

Para acabar, os dejo con dos videos: uno en el que de un modo desenfadado se relatan los desencuentros que han tenido múltiples parejas en todo el mundo debido a... un doble check de más o de menos.



Y recordad: hayas o no hayas recibido el doble check, él o ella te seguirá queriendo.

Eso es lo esencial y lo que transmite este otro video. Sed felices.