lunes, 23 de septiembre de 2013

La palabra de moda: innovación.

El 19 de septiembre, tal como ya anuncié aquí, di una charla con el título "La palabra de moda: innovación."

Al prepararla, pretendí sobre todo que la charla fuera un auténtico tour de force sobre lo que es y representa la innovación en el ámbito de la sanidad, y no hablar necesariamente sobre TICs. Espero haberlo conseguido.

Dado que esta vez mis slides no contienen ningún tipo de texto, voy a insertar la presentación en formato SlideShare y además, slide a slide, una transcripción de las notas del orador. No son el guión, pero sí se ajustan al espíritu de lo que quise transmitir. La organización del chapter me dice que en breve estará disponible el video de mi charla, así que tan pronto la tenga escribiré otro post con el video.

También debo deciros que hubo alguna sorpresa. La primera es que hice un strip-tease. La segunda fue que mis compañeras de Doctoralia me regalaron flores, concretamente orquídeas, mi flor favorita. Me gusta que me regalen flores, aunque no es demasiado habitual que se las regalen a un hombre.


La tercera sorpresa -que no llegó a verse- es que al final de mi intervención la organización pondría el video de la canción "What makes you beatiful" de One Direction, y yo hubiera hecho levantar al auditorio para bailar un poco antes de que el siguiente ponente -Amalia Arce- iniciase su charla.

¿Qué pasó? Me quedé pasmado viendo como me traían las flores... así que si me queréis ver bailar, tendréis que esperar a otra ocasión. :-)

Sin más preámbulos, mi charla.



La innovación en TIC como salvavidas del sistema… ¿en serio? Es cierto que no se puede poner en duda la importancia de las TIC en cualquier sector de actividad, aunque en nuestro sector haya un considerable retraso con respecto a otros sectores de actividad. Pero no se pueden aplicar las TIC de cualquier modo: se tiene que estudiar la idoneidad y oportunidad de su implantación, así como si procede implementar los cambios que resulten de una reingeniería de procesos. Las TIC son un amplificador de la organización: si somos ineficientes, con las TIC la ineficiencia irá más rápida.


Frederic Llordachs: los informáticos sanitarios son médicos frustrados. Opinión que yo comparto. Algunas veces nos basamos en nuestra experiencia para tomar ciertas decisiones que pueden parecernos tonterías, pero que para el clínico tienen importancia capital. Nos olvidamos de escuchar. Pensad que cuando trabajamos en el seno de un equipo multidisciplinar, la interlocución con nuestros pares es lo más parecido a un matrimonio: sólo funciona cuando alcanzamos el mismo grado de insatisfacción mutua.


María Antonieta a su costurera: “Sólo es novedad aquello que por viejo hemos olvidado.” Así pues tenemos el cloud computing actual que es el tiempo compartido de los años 60, el primer smartphone táctil que viene de la mano de Compaq y Microsoft en 2003, y así sucesivamente. Reflexión personal: recuperamos tecnologías buenas y fiables del pasado, le damos unas pinceladas de marketing y diseño, y se convierten en lo más cool desde la invención de la rueda… ¿o no?


Afortunadamente, recuperar cosas del pasado suele funcionar. Pero hay quien quiere rizar el rizo, Y se olvidan de que no se trata de innovar por innovar. No se trata de crear soluciones a problemas que no existen. No se trata de dar forma a una idea bella pero inútil. Llegado el caso, debemos ser suficientemente valientes como para tirar esa idea a la basura. Creedme: en estos casos, para este viaje no necesitamos esas alforjas.


Y tampoco se trata del continente. Hay que bajar de lo abstracto a lo concreto. Un continente sin contenido va a ser muy difícil de implementar.

Hay veces que se llega demasiado pronto. Historia de Lasercard y revisiones periódicas para radiaciones ionizantes.


Hay genialidades, cierto. Esta imagen no procede de El Mundo Today, sino del eCap del Departament de Salut. What’s wrong?


¿Cuál sería el modelo teórico óptimo para innovar en cualquier campo? Los mejores resultados siempre se obtendrán con la cooperación de todos los actores implicados. Tiene que haber al menos dos bolas implicadas. En caso contrario el producto quedara cojo.


Y aunque se crean eventos como este, donde se intenta poner en contacto profesionales, pacientes e industria… no siempre se consigue articular un diálogo. Problema importante: no se busca ayuda.


Intentando innovar sin hablar con los implicados. Como ejemplo, la historia de las pulseras QR y las dudas que presentan a los sanitarios para tratar a los pacientes que las portan encima.


Pensamiento lateral: escritura en ingravidez. La NASA invirtió 2 millones de dólares en desarrollar un bolígrafo con cartuchos de tinta con gas. Los rusos, delante del mismo problema, lo que eligieron fue un lápiz. Historia urgencias psiquiátricas con paciente agitado con actitud agresiva y petición de crear un chat. La mejor solución: un pulsador y una bombilla. Debe prevalecer siempre el sentido común. Las TICs sólo deben ser implementadas cuando sea pertinente.


Innovación como origen en un profesional. Suelo pélvico: ¿qué es mejor, usar un simulador de laparoscopia o un culo de cerdo?


Energy harvesting: generando electricidad para alimentar sensores que lleva el paciente encima en sistemas de monitorización… ¿es una solución para un anciano que necesita un bastón para moverse?


Los puntos de partida de los innovadores de éxito en todos los casos fueron los mismos: no se tomaban en serio, no se enamoraron de sus propias ideas y no tuvieron problemas en tirarlas a la basura por muy bellas que fueran…


Innovar en salud no es tan sólo tener la idea. Estar en el lugar adecuado y en el momento preciso. Hay que practicar la escucha activa, tener la ventana de oportunidad, reunir al equipo multidisciplinar adecuado, disponer de recursos y ejecutar sin miedo. Los tres mandamientos: capacidad de acción, libertad de ejecución y voluntad de victoria. Y si tomas una decisión no dudes, no mires atrás: ejecuta.


Recordad: Somos innovadores. Cualquier fallo acabará con nuestras naves, nuestras vidas y, muy probablemente, con nuestra reputación de aguerridos luchadores del espacio.


Pero lo que realmente hay dentro de un innovador es...


Y ahora, ¡a bailar!

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