jueves, 25 de julio de 2013

Los límites de las apps de salud.

De las apps sanitarias se puede pensar que está todo dicho, pero hay algunos puntos que a mi entender no están aún bien resueltos:
  • Cuando el paciente está en la frontera entre la madurez y la senectud suele tener diferentes problemas de salud que, tal cual están diseñadas las apps de hoy día se resuelven con apps diferentes. Hay problemas de salud que llevan asociados diagnósticos acompañantes que deben ser también controlados y tratados. Así que para una patologías usaré la App1, para otra la App2, para otra la App3... y así ad infinitum; por poner un ejemplo, un proceso coronario puede llevar asociados un proceso pulmonar y otro digestivo, los tres simultáneos : es decir, tres apps. ¿Por qué como paciente tengo que repetir los mismos ítems para cada app en el mismo dispositivo? ¿Para cuándo arquitecturas de interoperabilidad entre apps? 
  • Cuando la app se usa para propósitos de monitorización, porque la información recogida se envía a un call center situado en un centro médico, difícilmente se puede brindar una atención adecuada al usuario que esté fuera del radio de acción del centro de referencia. No es un problema de telecomunicaciones sino un problema organizativo. En un momento en el que se recomiendan apps para crónicos que fomentan la autonomía del paciente en cuanto a sus actividades de la vida diaria (AVD), y que como resultado, el paciente se siente más seguro e independiente -lo suficiente como para que tenga una mayor movilidad geográfica- es importante garantizar la adecuada cobertura sanitaria esté donde esté. No existe el concepto de roaming de cuidados para este tipo de pacientes. 
  • El punto débil de todos los sistemas de monitorización del paciente que éste lleva siempre consigo es la duración de las baterías; en el caso de pacientes con problemas de tipo cognitivo el asunto se agrava porque pueden no acordarse de cargar las baterías. La solución pasa por sistemas de energy harvesting, en que sea por vía inalámbrica o generado por el propio cuerpo del paciente, se genere la suficiente potencia eléctrica como para alimentar sensores y smartphone. Pero para ello, se tiene que pensar en sistemas en los que el consumo de los dispositivos a alimentar sea el más bajo posible...
Cada uno de estos puntos son un reto en sí mismos... ¿Quién recoge el guante?

1 comentario:

  1. Creo que has hecho un brainstorming interesante sobre posibles problemas de las apps sanitarias, estoy de acuerdo en que la limitación principal serán las baterías, pero discrepo en otros puntos;
    - Cuando comentas el problema de tener que utilizar varias apps para pacientes pluripatológicos o morbilidades multifactoriales, creo que reflejas un problema que ya existe en la actualidad con los libros de medicina clásicos y que se debe a un saber compartimentalizado (el "esto no es de lo mío" hospitalario). No creo que las apps sean culpables en este caso.
    - En cuanto al "roaming", ¿No lo hacen ya los pacientes en hemodiálisis cuando viajan y organizan sus sesiones de diálisis en las ciudades donde van?. Creo que para la mayoría de pacientes, una app con su historial médico y datos de interés sería muy aconsejable cuando viajen.

    ¡Espero que podamos polemizar un poco, pues soy fiel defensor de las apps sanitarias!

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