lunes, 22 de julio de 2013

De madrastras y padrastros.

Los jueves en los que estoy con mis hijas suelo llevarlas a la biblioteca para poder hacer los deberes juntos. Así que bajamos los tres a la zona infantil, ellas sacan sus libros y libretas, y mientras van haciendo, mi vista vaga por las diferentes estanterías de esa zona.

Me di cuenta, durante una de mis visitas del año pasado, que habían en esa zona unas cuantas estanterías dedicadas a pediatría y crianza... y uno de los libros me llamó poderosamente la atención, pues estaba dedicado a las madrastras.

Me picó la curiosidad y sin prisa, pero sin pausa, empecé a investigar muy discretamente sobre el tema. Encontré que hay multitud de libros sobre madrastras, pero prácticamente ningún título sobre padrastros, fuera de la entrada -ciertamente jocosa- de la Wikipedia.

Fuera bromas, no es que tenga una gran urgencia -hay un candidato firme a padrastro por parte de mi ex- pero sí quería tener más información sobre el tema, pues más tarde o más temprano me tendré que enfrentar a ello.

Busqué por Internet, y fuera de las consabidas referencias al equipo de madrastras Disney -cuánto daño han hecho a la imagen del colectivo esas películas-, hay bastantes referencias de KidsHealth sobre ello.

Pero mis hijas, y más concretamente la pequeña, quizás porque hay un padrastro en el horizonte -una persona encantadora, que quiere muchísimo a mis hijas y con el que me llevo muy bien- están empezando a darle vueltas a este tema.

El caso es que hubo un día que vieron la película "La niñera mágica" y mi hija pequeña le dijo a mi ex que tenía miedo que yo me casase con una madrastra.

Cabe decir que para la mayoría de los niños, las madrastras son mujeres malas malísimas a las que sólo les falta pintar cuernos y que saquen fuego por la boca... La reina de Blancanieves, la madrastra de Cenicienta, o la de Rapunzel, o... tienen la culpa de esta visión. 

Nada más lejos de la realidad. Cuando se construye una pareja nueva, con aporte de hijos de relaciones anteriores, hay que trabajar mucho el aspecto emocional. El nuevo compañero o compañera no es sustituto del padre o de la madre aunque sí tienen que asumir un rol parental, siempre de acuerdo y sincronizados con el padre o madre biológicos. Y éste es otro tema que hay que trabajar, pues para un niño pequeño puede existir la percepción de pérdida por sustitución -me estoy encontrando con esto- con lo cual hay que ser tremendamente pedagógicos.

Mi ex y yo estamos perfectamente sincronizados en este tema -de hecho, el anuncio de que ella tenía novio y cómo se tenía que trasladar a las niñas lo estuvimos hablando una tarde, entre cafés y coca-colas; por supuesto tuvo todo mi apoyo-. Cuando mis hijas me explicaron que mamá tenía novio, yo ya estaba preparado para poder responder a todas las preguntas que me pudieran hacer, que fueron realmente pocas.

Tranquilicé a mi hija pequeña, en el sentido de que la mujer que en el futuro quiera acompañarme sería una buena persona,  y -porque me gusta vivir peligrosamente- le pregunté que de todas mis amigas que conocen quién le gustaría que fuera la futura madrastra...

Para Helena, la madrastra "buena" por definición es Deborah; os adjunto la foto. 

Foto cortesía de Deborah.
Ya le he explicado a mi hija que Deborah tiene pareja y que no puede ser, y la misma Deborah -sabedora de la elección y de que estoy preparando este post- se ríe con el asunto.

Esperemos que el día que le presente a la candidata a madrastra "buena", tenga una aceptación parecida a la de Deborah. ;-)

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