jueves, 29 de septiembre de 2011

Crowdsourcing en el siglo XIX.

NASA: TOPEX/Poseidon: Revealing hidden tidal energy
Hace unos meses, leyendo FierceCIO, tropecé con este artículo, "How the Victorians solved data challenges", cuyo origen es "Lessons of the Victorian data revolution.". 

El artículo de FierceCIO es el que provocó mi curiosidad y es pues el origen de mi post "Cuatro amigos que cambiaron el mundo.".

Copio el primer párrafo del artículo de FierceCIO en cuestión:

"Data management seems like a very modern problem, but the difficulty inherent in maximizing the value of information is not new. Some of today's data challenges have counterparts in the Victorian Age, and we can learn from reviewing that history, writes Pete Warden in a post at O'Reilly Radar."

Pongámonos en contexto: En el siglo XIX, el Imperio Británico basa su poder en una colosal armada y una no menos colosal flota de la marina mercante, pero para los capitanes de esos buques era enormemente costoso el procedimiento de atraque / amarre en puerto porque la información relevante para la seguridad de dichas maniobras residía en los capitanes de puerto: por ejemplo, la información sobre las mareas.

Los capitanes de puerto sólo compartían esta información con quien estuviera dispuesto a pagar por ella, lo cual encarecía el coste de transporte de los productos que transportaban los mercantes y dificultaba que pudiera ser compartido dicho conocimiento a gran escala, hasta que William Whewell -¿os acordáis de él?- idea un sistema para poder compartir el conocimiento sobre el estado y comportamiento de las mareas a escala mundial: con el soporte del Gobierno, envía cientos de voluntarios a los principales puertos del mundo, con instrucciones de registrar el movimiento de las mareas y que dicha información le sea devuelta a él, lo que le permitirá crear un mapa parecido al más moderno que se muestra al inicio del post -éste de aquí generado por la NASA-.

Crowdsourcing... los retos a los que se enfrentaron aquellos hombres no fueron muy diferentes a los que nos enfrentamos en la actualidad, dónde buscamos cada vez más open data, y nos encontramos con las mismas resistencias que se encontraron ellos.

La lección que aprendieron es que consiguieron arrebatar el control de los datos de las mareas, pero para justificar su existencia los capitanes de puerto guardaron con especial celo otros datos, como podía ser los relativos a corrientes o las maniobras a realizar para sortear bancos de arena.

Una historia que probablemente muchos de vosotros habréis vivido en otros ámbitos.

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