sábado, 22 de junio de 2013

¿Tú has hecho el amor con mamá?

Esta noche ha sido especial.

Realmente hacía mucho tiempo que mis hijas y yo no nos reíamos a carcajadas juntos -me cuesta reír, lo reconozco- y lo que apuntaba a una cena tormentosa se ha convertido en una experiencia placentera.

Debo decir que de mis dos hijas, la pequeña -8 años- es la que ha llevado peor el divorcio, y sin acabarlo de digerir, mi ex-pareja ha encontrado -valga la redundancia- nueva pareja, que, tras pasar un tiempo de "cuarentena", ya ha sido presentado a las niñas. 

Es una persona estupenda y estoy muy contento de que mi ex-pareja pueda rehacer su vida. Estoy muy contento porque la veo muy feliz. 

Pero la niña no lo está llevando bien y se nota en su carácter.

Volviendo a lo que nos ocupa, mientras la mayor se estaba cambiando para ir a dormir, la pequeña se quedó a solas conmigo en el comedor.

De sopetón me pregunta:

-Papá, ¿tú has hecho el amor con mamá?

Si me pinchan no me sacan sangre. Procuré que no se notara que estaba sorprendido, compuse una media sonrisa, y la niña siguió:

-Es que mamá dice que tú hiciste el amor con ella para tenernos.

Dudo que se lo explicara de esta manera, pero como es una niña inteligente e intuitiva probablemente ató cabos.

-Pues sí -contesté- yo hice el amor con mamá para teneros.

La niña sonrió y preguntó:

-Papá, ¿qué es el sexo?

Abrí los ojos y enarqué las cejas. La niña añadió:

-¿Hacer el amor es lo mismo que el sexo? ¿Sí o no?
-No es exactamente lo mismo. En el sexo no hay sentimiento y hacer el amor es sexo con sentimiento.
-Aaaaah... ¿Y cómo lo hicisteis?
-¿El qué?
-Hacer el amor. Para tenernos.
-Bien, hay veces que papá y mamá dormían muy juntos y entonces papá fecundaba a mamá.
-Ya... Explícame cómo salimos.
-¿Qué?
-Como nacimos.
-Pues fue normal... la vagina se dilató y salisteis.
-Con la tía no fue así. Le hicieron una raja en el estómago. 
-Sí, le hicieron una cesárea -y apuntando a mi vientre, le dibujé el corte en arco- y salen por aquí.
-¿Mamá rompió aguas?
-No, no las rompió. No es normal que se rompan aguas.
-La tía -mi excuñada- sí. Rompió aguas en el coche.
-¿Y la abuela -mi madre- rompió aguas?
-No, ni conmigo ni con tu tío.

La niña se quedó pensativa y tras unos segundos, asintió. Me hizo otra pregunta, pero ya cambiando de tema.

Prueba superada... por los pelos.

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