jueves, 5 de junio de 2014

Conversaciones con Maléfica.

"Maléfica" (C) Disney
El domingo pasado mis hijas y yo acudimos a una sala de cine para ver "Maléfica". He leído críticas de todas clases, pero a nosotros nos gustó mucho, fuera de la escena de acción final, en la que mi hija pequeña (9) lo pasó un poco mal.

Pero la razón del post no viene por la película en sí -recomendable- sino porque es costumbre que lleguemos a todas partes con bastante anticipación, así que -para no variar- llegamos con 30 minutos de antelación. Pudimos disfrutar de unos buenos de 15 minutos en una sala en penumbra totalmente solos y aproveché para hablar con mis hijas, sobre todo con la mayor.

Para poneros en antecedentes, las dos disponen de tablets Android, protegidas por Norton Internet Security, usan bastante la tablet para jugar, pero también desde hace poco también usan Hangouts para chatear entre ellas, conmigo y con sus amigas.

De hecho, la alarma saltó porque a la mayor, el sábado por la noche, mientras chateaba con una amiga, ésta la invitó a un grupo Hangouts de niños y niñas y quisieron hacer una videoconferencia grupal. Mi hija habló conmigo -dado que iba en pijama- y en principio entendí que sólo había tres niñas implicadas en la conferencia. Hubo un problema en el sistema que le impidió hacer la conferencia y como ya era tarde la mandé a dormir. Por la mañana me explicó que también había niños en el grupo y que en aquel momento había dos que estaban activos. Las tres niñas iban en pijama.

Dado que tengo sus credenciales de acceso, revisé el chat y no vi nada en la conversación que no fuera una charla inocua de niños y niñas de la misma edad.

Puede que no hubiera pasado nada. Tal vez soy un poco paranoico, me diréis. Pero me sorprendió que mi hija, cuyo portátil tiene una pegatina en la webcam -puesta por ella- porque los Mossos acudieron a su centro para hacer una charla sobre seguridad en Internet y alertaron del peligro de las webcam -sexting, etc.-, consintiese una videoconferencia en la que solo conocía a su amiga; el resto eran desconocidos. Probablemente para la amiga no lo eran, pero...

Fresca tenía otra alerta, esta lanzada por mi ex-pareja sobre los grupos de Whatsapp que se habían creado los niños de la clase de mi hija mayor -de 26 niños, solo dos no tienen smartphone, una de ellos mi hija- y que dentro del grupo de mamis una psicóloga infantil lanzaba una advertencia sobre la necesidad del control de contenidos que estaban generando los niños porque -palabras textuales- se iban a hacer daño

Más allá de la polémica que generó esta afirmación -pues hay mamis que se sintieron ofendidas por el comentario- tal vez tenemos que volver a insistir en la supervisión y acompañamiento del menor en este tipo de tecnología para que adquieran criterio. Son herramientas estupendas, pero hay que recordar que todo depende del uso que se les de.

En la conversación que tuve con las niñas, les explique que tenían que ir con cuidado, sobre todo con las imágenes, y que cuando se encuentren en una situación que no vean clara siempre retirarse de la conversación. A la mayor le dije que estaba relajando medidas de supervisión como muestra de confianza en ella y porque ya la veía más madura, pero esto no significaba que no estuviera alerta; sencillamente no iba a ejercer una vigilancia continua

Hablamos también de redes sociales -las dos tienen cuentas en Twitter, pero aún no tienen acceso al mismo- y a la mayor le comenté que sí, que tendría Facebook siempre y cuando yo estuviera como amigo. La pequeña me preguntó si tendrían las credenciales de acceso y les dije que no, que más adelante dispondrían de ellas.

No hay que bajar nunca la guardia...

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