sábado, 23 de abril de 2011

Una historia diferente.

Una de las cosas que más me gustan de estar metido dentro de la blogosfera sanitaria es que tengo ocasión de conocer y de hablar con personas simplemente excepcionales.

Así pues, personas como Montse Carrasco, Francesca Cañas, Mercè Bonjorn, María José Alonso, Miguel Ángel Máñez, Julio Mayol o Karla Islas, por citar a unos cuantos, corresponderían a esta categoría...

El jueves, después de haber coincidido en varios "saraos", pero sin demasiado tiempo para hablar de cosas serias, compartí mesa y mantel con Rosa Pérez, una persona que, sin duda, está dentro del plantel de personas excepcionales.

Durante la comida estuvimos hablando de diversos temas, tanto profesionales como de personales, sobre todo de alguno que nos preocupa a ambos y mucho.

Debo deciros que Rosa, enfermera y antropóloga, es una persona de verbo profundo y al mismo tiempo asequible, con opiniones que no dejan indiferente a nadie. Un auténtico lujo para cualquiera que cultive el arte de la conversación...

Y hubo un momento que apareció el concepto curas paliativas... fue tan interesante y me cautivó tanto su exposición que voy a reproducir lo más fielmente posible, de memoria, esa conversación.

Rosa me comentó que en su etapa de formación le interesó mucho el acompañamiento de los enfermos terminales... en los hospitales, cuando el exitus es inminente, se limitan a decir a los acompañantes que avisen y cierran la puerta.

En el caso de Rosa, quiso profundizar... hizo un master, buscó literatura, sobre tanatología... y al final alguien le dijo: "Pregúntales... habla con ellos".

Y eso hizo: hablar con ellos, preguntarles...

En el hospital, cada vez que había un enfermo en ese estado, la llamaban para que hablara con ellos...

Me dijo que hubo un caso... un niño de 11 años, con leucemia... estaba bastante mal. Me dijo que no se acordaba de su nombre, y al decirlo, una sombra de tristeza se paseó por sus hermosos ojos de color miel... duró un segundo, fugaz, pero no lo suficiente como para no darme cuenta... se recompuso y siguió...

El niño le decía que era su novia... ella era jovencita, tenía 27 años y cuando entraba en la habitación, le decía a los padres que era su novia y ellos salían, dejándolos solos.

"¿Sabes?", le decía el niño, "hay cosas que quiero preguntarte, cosas que no puedo preguntar a mis padres..."

Le preguntaba "¿Qué hay más allá?", "¿cómo será?", y otros preguntas, preguntas que sólo un niño puede hacer...

Hubo un día que le hizo una reflexión: "¿sabes?, hay cosas que yo no llegaré a hacer nunca..." y ella le dijo "Pues haz una lista, y alguien las hará por tí..."

El niño le dijo: "¡Lo harás tú!" y ella asintió.

En la lista, poco a poco, aparecieron cosas diversas... viajar, volar en globo... enamorarse...

El día que murió, ella no estaba allí, pero durante mucho tiempo después, mantuvo el contacto con sus padres...

Me dijo: "¿Sabes? Una vez, hablando con una matrona, me explicó la sensación que tiene de felicidad y de alegría cuando nace un bebé... yo tengo esa misma sensación cuando acompaño a un paciente en ese momento."

Ojalá cuando llegue el momento, a mi me acompañe alguien como Rosa Pérez.

21 comentarios:

  1. Una entrada preciosa... y Rosa, una bellísima persona.

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  2. Una entrada preciosa... y Rosa, una bellísima persona.

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  3. Coincido con Fran, me muero de ganas de conocer a Rosa, y eso que su pueblo está a 4 kilometros del mío, a ver si este verano por fin se acerca a tierras navarras, jajaja...

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  4. Magnifica entrada que me recuerda el trabajo diario.
    Soy enfermero por convicción desde muy niño y llevo ejerciendo mi profesion la friolera (para mi, claro) de 16 años. Desde 2003 trabajo en una unidad de Medicina Interna donde el final de la vida es parte fundamental de nuestro trabajo. Y, como Rosa, creo que acompañar en una "buena muerte" es lo mas gratificante de mi profesion... y logicamente, participar indirectamente en el empecinamiento diagnóstico y/o terapéutico de pacientes en situación terminal una de las cosas que más me sacan de mis casillas...

    Afortunadamente, y pese a otras cosas muy criticables, la Junta de Andalucia ha dado un paso adelante y es pionera en el tema de la muerte digna.

    Insisto... fantástico!!

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  5. Enhorabuena por la entrada, Rafa, pero sobre todo por conocer personalmente a Rosa. Su blog es magnífico por la calidad y por la generosidad que muestra al escribirlo. Creo que ella sabe lo que pienso, pero reitero desde aquí mi admiración.
    Y muchas gracias por citarme entre esas personas, a algunas las conozco y compartir este espacio con ellas y contigo, sé que es un honor.
    Un abrazo.

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  6. Gracias a todos por vuestros comentarios... sin Rosa, sin esa historia que me contó, no sólo por la historia en sí sino por el sentimiento que puso en contarla, nunca podría haber encontrado el punto exacto emocional para poder transmitirla con el respeto y sensibilidad que se merece.

    Me gustaría pensar que en esa lista, el niño escribió que quería ser recordado... que su memoria perdurase... entre todos, y sobre todo gracias a Rosa, esta historia quedará en nuestros corazones para siempre.

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  7. Hola Rafa,
    estoy de acuerdo, conocer a Rosa te cambia la vida. Y como siempre que oigo estas historias, de las cuales he vivido varias tras muchos años trabajando en oncología, me pica el gusanillo de volver a los orígenes y como Rosa, estar ahí cuando más se necesita.
    Es una suerte contar con enfermer@s así y también con amigos como vosotros.
    Feliz domingo.

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  8. Precioso!. Es el objetivo de esto que se llama ser sanitario administrar salud en la vida.... y en la muerte.
    Mirar a los ojos y que te "vean".
    Aquí estoy yo, y estaré, si lo quieres, hasta el final.
    CONTIGO.
    Excelente, por supuesto Rosa.
    Un abrazo.

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  9. Soy padre de un niño que está terminando muy bien su tratamiento de leucemia. La historia de Rosa me ha sacado no una, sino varias lágrimas y he recordado a los niños que, estando con nosotros en la planta, ahora estarán con ese niño. Gracias por estos momentos y por estas lágrimas.

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  10. Rafa... gracias por la sensibilidad con la que has relatado mi historia.
    La vida se enriquece por las personas con las que compartes intimidad y "novio" no solo enriqueció la mía sino que me regaló la suya. No puedo desperdiciar ni un segundo. La vida es un regalo maravilloso y dos ni te cuento!
    Rafa, en el momento de la muerte no estamos solos, nos acompanyan seres maravillosos que residen en nuestro corazon, en nuestra mente, en nuestra vida. Personas como tú, que permanecen siempre.
    Por ese motivo, me siento afortunada de haber encontrado personas como tu en mi camino, el entorno 2.0 ha enriquecido mi vida de una manera que no podía ni imaginar.
    Te mando un abrazo desde el corazon.

    Y a los amigos que han comentado, gracias por vuestras palabras. Es un regalo compartir con personas como vosotros, tan generosas y con tanto que aportar. Hacéis de mi vida un lugar mejor.
    Un abrazo

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  11. Una entrada que realza los valores humanos de las muchas personas que saben, les hayan formado didácticamente o a golpes de realidad, acompañar a otras personas a las que la medicina ya no puede curar, pero a las que la enfermería (Enfermeras y Técnicos auxiliares) siguen cuidando en todo momento.

    Poner el 'punto de serenidad' y de tranquilidad en un momento tan grave es tan satisfactorio como colaborar en la llegada de un nuevo ser.

    La pena es que algunos plateamientos de Unidades de cuidados paliativos son "en carnizadores" por el simple hecho de que los dirige una persona que ha dedicado 12 años de su vida a prepararse para curar y no para proporcionar una muerte digna.

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  12. Rosa y Rafael, Rafael y Rosa, gracias a los dos por compartir con nosotros esta experiencia y esta forma de entender los cuidados al final de la vida.
    Un fuerte abrazo para los dos.

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  13. Uff!
    Leyendo este post y sus comentarios... se me hace más evidente lo GRANDES que son las personas que comparten, preocupan y demuestran sensibilidad por las otras personas que tienen a su lado.

    Lo más difícil de todo es "desnudarse", ser transparente y demostrar nuestras debilidades. Haciéndolo traspasamos la frontera de nuestro ego, lo que nos hace más humanos y perpétuos si cabe, como el "novio" de Rosa.

    Gracias Rafa por esplicarnos esta maravillosa historia con esta sensibilidad. Gracias por compartirla.
    Gracias Rosa por ser tal sensitiva, empática al dolor ajeno, alegre y locuaz, ... gracias por ser como eres.

    Mer

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  14. Puff, qué triste, pero a la vez qué bonito.
    Rosa, no sólo tienes un blog 10, tu calidad humana parece superar con creces esa nota.
    En esos momentos, no valen ni titulaciones, ni especialidades, ni gaitas, lo importante son las personas.
    Preciosa la entrada Rafael.

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  15. Sin duda un post de alguien especial para alguien especial.

    Un beso y un abrazo para Rosa y Rafael, por explicitar nuestro norte.

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  16. Gracias por reconcialiarme con mi/nuestra profesión, algo necesario de tanto en tanto...

    Saber que existen profesionales así hace que les pueda contar a mis hijas lo orgulloso que estoy de dedicarme a cuidar personas.

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  17. A @todos: estoy abrumado... realmente es una historia preciosa, pero estamos rodeados de historias similares cada día... historias que gracias a héroes cotidianos como Rosa y otros muchos, miles más, en algunos casos llegan a buen término y en los otros... también. Gracias a todos, pero sobre todo, gracias a Rosa. Ella es el auténtico protagonista y un ejemplo a seguir, una persona a admirar.

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  18. Bonita historia, que solo se puede contar (y vivir) desde la más profunda generosidad.
    Enhorabuena.
    @CarmenMurcia_

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  19. A mi tambien me ha gustado mucho. Voy a localizar a Rosa en twitter.

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  20. Sin duda un post de los que marcan, el factor humano de las profesiones sanitarias, lo que nos hace cada día seguir adelante.
    Gracias, a Rosa y a Rafael.
    Hoy, me escribe Rosa Perez en un mensajeen el twitter, nos han confundido, el honor es mío Rosa.

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