lunes, 21 de octubre de 2013

El manuscrito de mi abuelo.

Este post es la culminación de un sueño que empezó el 10 de mayo del 2010, en el Pirineo. En aquel momento estaba pasando por un mal momento personal y la escritura era para mí un método válido de evasión. 

Hasta entonces, la vía de escape era este blog, pero recuerdo en aquella mañana soleada que me pregunté que por qué no otra cosa.

Recordé que había historias en la familia, historias envueltas en un halo que podía calificarse entre misterioso y mítico; historias que merecían ser contadas.

Aproveché para escribirla en mis trayectos de ida y vuelta al trabajo en tren. Para tal menester usé primero el HTC Shift y luego el MacBook Air.

Recuerdo que hubo situaciones curiosas, como cuando escribía alguna escena de sexo explícito y me daba cuenta de que el vecino/a de asiento no disimulaba el interés por lo que escribía...

La primera versión la acabé en junio de 2011. Estaba muy lejos del material que ahora se ha puesto a la venta, que corresponde a la novena iteración. Seguramente podría haber evolucionado aún más el escrito, pero en la literatura, como en la vida, hay veces que es necesario cerrar un libro para poder iniciar uno nuevo.

El cómo se hizo esta lleno de anécdotas, como el uso de Google Street View para reconstruir un asesinato, la coreografía de las escenas de lucha con un experto en artes marciales, la dramatización de algunas situaciones personales o el ejercicio, rayando en el trastorno de personalidad múltiple, de asumir, de vivir en los personajes del consultor y del abuelo.

Espero que este ejercicio de intriga, de pasión, de espionaje; resumiendo, este thriller, os atrape y disfrutéis con su lectura. Cuando empecéis a leer, multitud de detalles os recordarán a mí, pero vuelvo a insistir: es una obra de ficción.

Encontraréis más detalles sobre la novela, junto con un extracto de los primeros capítulos y dónde lo podéis adquirir aquí. Añadir que está disponible en eBook y en papel, y que en pocos días la versión impresa estará disponible en Amazon, así como bajo pedido en algunas cadenas de librerías. También decir a los lectores que residan fuera de España que el libro está disponible en todo el mundo, a través de Amazon.

En pocos días os podré contar más cosas que estoy preparando alrededor del libro, algunas de ellas sorprendentes.

¿Agradecimientos?

Muchos. El primero a Albert Salvadó, mi mejor amigo, mi maestro. Tuvo una paciencia infinita para irme guiando, versión tras versión, haciendo lectura crítica, enseñándome lo mucho que no sé -y sigo sin seguir sabiendo, dicho sea de paso- y haciéndome crecer como escritor. Sigo siendo consciente que me falta mucho por aprender, Albert.

El segundo a Enrique Pardo, mi hermano. Con él -experto en artes marciales- coreografiamos todas las secuencias de lucha para que fueran creíbles y factibles. Gracias por ayudarme en este proyecto; gracias por estar a mi lado.

El tercero a Amalia Arce. Amalia tuvo la gentileza de leer la cuarta iteración de la novela. Sus indicaciones fueron de tal calibre que me obligaron -acertadamente- a cambiar el final. Te estoy muy agradecido por lo mucho que me aportaste y lo que aprendí de tus indicaciones.

El cuarto, Alberto Alfaro, el responsable de diseño gráfico de Doctoralia. Le presenté la portada que había diseñado y él, altruistamente, se ofreció a encargarse del diseño de portadas y cubiertas en su tiempo libre. Le debo un cajón de cervezas como mínimo.

El quinto, Irene Tato. Como máximo ejecutivo de la Agencia SC, Salud y Comunicación, me cedió gentilmente una foto preciosa que me hicieron en el Social Good Summit de Madrid y que es la base del diseño de portada y cubiertas del libro.

Hay algunas personas que no han querido que las mencione. Ellas saben quiénes son. Mi agradecimiento eterno para ellas. A otras ya se las menciona en el área de agradecimientos del libro.

Por último, destacados profesionales de la blogosfera sanitaria española se han brindado a ayudarme publicando posts sobre el libro. Sólo puedo decir una cosa: sois maravillosos.

Quiero acabar con una de mis frases favoritas, que pongo en labios del abuelo:

"Haz el bien, hijo mío, sé recto, honrado, ten buen corazón, ayuda a tus semejantes, honra a tus amigos… haz que todos se sientan orgullosos de ti. 

 Haz que todo lo que hice por los míos haya valido la pena."

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