jueves, 12 de marzo de 2015

Un sábado cualquiera.

Comentario publicado originalmente en el grupo de Facebook "El médico de mi hijo.".

Sábado, 21 de febrero de 2015, 11 de la mañana. Plaza del Zócalo, México DF. 

Seis mujeres con bata blanca y acreditación oficial. Una de ellas porta una nevera portátil. Sólo se dirigen a transeuntes con niños pequeños. Se están moviendo entre el gentío que a aquella hora abarrota la zona. Veo un cartel. Una campaña de vacunación contra la polio. Me acerco. Están hablando con un padre. Porta en brazos a un niño de unos dos años. Una de ellas le pregunta al padre si el niño está vacunado. Le contesta que no. Le ofrece vacunarlo allí y ahora. Le informan de que le administrarán la vacuna por vía oral. El padre asiente. Mientras la mujer de la nevera la abre para preparar la dosis, otra muestra unos adhesivos con smileys :-) con el fondo amarillo. Se los enseñan al niño. El padre le abre la boca. El niño protesta, pero la mujer ya ha conseguido que tome la dosis. 

El padre pregunta. Las vacunas son gratuitas, le informan. Le indican dónde puede llevar al niño a vacunar. El padre se despide. 

Las mujeres me miran con curiosidad. Mi aspecto para ellas es el de un gringo. Pierden rápidamente el interés en mí, pues ya han localizado a una madre con otro niño... 

Las vacunas salvan vidas.