miércoles, 28 de diciembre de 2011

The Choto's disease: a systematic review.

Pardo R (1), Fernández S (2), Ramos AJ (2)


(1) Editor de “Perdidos en Pandora”
(2) Editores de “Cuidando.es

Introducción.
La enfermedad de Choto se caracteriza por una disfunción severa del mecanismo de evacuación de semen del cuerpo del hombre; como ya demostró Holmes S., los testículos fabrican espermatozoides -non stop- en un ciclo que dura 80 horas.

Por supuesto -y debido a su papel fundamental en la función reproductiva y de garantía de superviviencia de la especie- la vía natural de evacuación del exceso de producción de semen es la función sexual. 

Ahora bien, el cuerpo del hombre tiene una capacidad finita de almacenamiento de semen -estimada de acuerdo con los trabajos de Hari M. y Bernhardt S. en 15 cm3-, por lo que el cerebro reptiliano provee de mecanismos reflejos que permiten la evacuación controlada del exceso de producción. 

Estos mecanismos son el onanismo y las poluciones nocturnas. 

Pero en ocasiones este mecanismo no funciona correctamente; en la Syldavia’s Medical School, Gotera P. et al. demostraron en un test doble ciego con 80 individuos voluntarios, varones, sanos y sexualmente activos -para éste último punto se pasó el test de Emmanuelle, eligiendo sólo a los que superasen un 89 sobre 100- que había una probabilidad superior a un 49,57% de desarrollar la enfermedad de Choto en aquellos sujetos que tenían el cuello de la camisa de una talla menos a la necesaria y/o se apretaban en exceso el nudo de la corbata. Otras agresiones ambientales como los jerséis de cuello cisne o los chupetones se contemplaron en la investigación del equipo de Gotera P., pero sin llegar a conclusiones significativas. 

La Enfermedad de Choto aparece cuando esas vías de evacuación de semen no funcionan adecuadamente, produciendo una inflamación testicular aguda que genera dolor reflejo en la zona bajo abdominal y que en sus formas más severas producen deformaciones en el occipital y en los cartílagos de las orejas, como se muestra en siguiente imagen, de un paciente con Enfermedad de Choto de grado 5.


La enfermedad de Choto fue descrita originalmente por Fernández S. y Ramos AJ. en el transcurso del III Congreso de Enfermería Escolar, con su ya mítica ponencia “Posicionamiento con respecto al Choto: What’s else?” (Villadiego’s Medical Journal, 2011, November, p64-89).

El nombre de Choto ha generado una fuerte controversia en el ámbito de los investigadores genito-urinarios; ha llegado a tal extremo que ante el riesgo de fractura de la comunidad, se convocó en 2009 una reunión auspiciada por la OMS en Torredonjimeno, en la que tras dirimir algunos aspectos etimológicos de la acepción, acordaron unánimemente el nombre de Choto para la patología.

Cabe resaltar que aún continúa una controversia entre investigadores andaluces y japoneses sobre la paternidad del vocablo: en andaluz Choto es un nombre común que designa a los chivos, mientras que en japonés es un adjetivo que significa pequeño, diminuto, concentrado.

Tratamiento.
El tratamiento clásico del Choto incluye ANIEs y maniobras directas sobre el cuerpo cavernoso.

Las maniobras sobre el cuerpo cavernoso se dividen en dos clases:
  • Las de fricción, donde dando un masaje suave pero vigoroso desde la base del apéndice carnoso hasta la punta del apéndice, se potencia la irrigación de la red de vasos que componen el cuerpo cavernoso, produciéndose la erección y consecución de la evacuación del exceso de semen; como efecto secundario habitualmente el paciente puede llegar a conseguir un orgasmo. 
  • Las de succión, en la que usando un mecanismo de succión, típicamente la boca, se alcanzan comportamientos, resultados y efectos secundarios parecidos a las maniobras de fricción. 
  • Cabe resaltar que en los dos tratamientos mencionados anteriormente el ritmo lo es todo en cuanto a los parámetros de eficacia del tratamiento, y se aconseja un ritmo lento al principio para ir incrementando suavemente la velocidad que se imprime a la fricción / succión. 
En los casos de Choto agudo se requiere una dieta específica en la que se limite el consumo de lácteos y de tomate; de acuerdo con los trabajos de Vidal N. et al. el consumo de tomate y sus derivados incrementa la producción de esperma en un orden del 30%.

Cabe considerar que la Enfermedad de Choto representa un problema sanitario de primer orden, y de acuerdo con Annals of Choteology (2009, January, p1-16), un tercio de la población masculina del planeta experimentará Choto en algún momento de su vida; en PubMed ya hay más de 1500 referencias con respecto a la patología.

Existen en nuestro país algunas zonas de Choto endémico, en las cuales ha habido que implementar protocolos especiales de alerta y tratamiento, similares a los existentes para IAM o Ictus: el código Choto o CC, en proceso de implantación en algunos de los hospitales más innovadores del centro y sur de nuestro país y plenamente implantado en los servicios de Emergencias Médicas.

Sin embargo, dada la creciente resistencia del colectivo de enfermeros y fisioterapeutas en aplicar dichas técnicas -de hecho, el Gobierno está estudiando implantar un nuevo supuesto de objeción de conciencia aplicable al Choto, con el mismo grado de rigidez que el que actualmente se exige para el aborto- que ha habido diferentes grupos de investigación que están trabajando en alternativas mecánicas al tratamiento de elección del Choto.

Nuevas vías terapéuticas. 
El tratamiento económico existe en forma de consoladores mecánicos con forma de vagina, a pilas y con velocidad variable; la única dificultad es que aunque se pueden lavar de un modo más o menos fácil, no se pueden esterilizar al autoclave, con lo que se descarta su uso en un ámbito clínico.

Así pues, en la Cydonia’s Bioengineering School, Chin-Lu Q et al han estado probando diferentes modelos de sacaleches -de los usados para extraer leche materna en los domicilios de las madres recientes- sin conseguir resultados significativos. Uno de los problemas encontrados por Chin-Lu fue debido a cuestiones referidas al calibre.

Pero al no conseguir resultados este grupo de investigadores experimentó con otro tipo de dispositivos:los sistemas de ordeñación automática para vacas.


Las ventajas son evidentes en los sistemas como el descrito en el vídeo, pues el paciente sólo tiene que colocarse en posición “a cuatro patas” y el sistema laser se encarga de adquirir la posición del cuerpo cavernoso, ejecutar la limpieza y desinfección del apéndice y proceder a la succión.

No obstante, Troll J et al., de la Hule’s Medical School, hicieron un estudio doble ciego con 90 pacientes sanos a los que se indujo Choto, de los cuales al grupo control -el 50% aproximadamente- se le aplicó la terapia convencional de contención -ANIEs + fricción / succión, una vez cada 8 horas- y al resto se les aplicó la ordeñadora mecánica.

No hubo una mejora aparente en el curso del Choto, más bien al contrario: el 35% del grupo sufrió algún tipo de desgarro en la cabeza del cuerpo cavernoso, de los cuales en un 20% se produjo una amputación traumática del glande; sólo en cuatro casos no se pudo realizar el procedimiento de reimplantación quirúrgica, y de éstos, uno desembocó en suicidio; lo cual descarta de una manera casi definitiva este tipo de solución mecánica para el tratamiento del Choto sintomático.

Conclusión.
Queda un largo camino a recorrer en las alternativas al tratamiento convencional de la Enfermedad de Choto, y mientras no aparezcan nuevas vías terapéuticas, los clínicos habrán de gestionar -con las dificultades éticas que ello supone- del modo más eficaz los recursos, cada vez más escasos, que puedan aliviar a la población afectada.

Bibliografía.
Holmes S. “Sperma production cycle: new evidences” Acts of Andrology, January 1997, p45-50 


Hari M et Bernhard S “How many sperma fit into testycles?: a different approach.” University of Matasanos, 2000 papers, Volume 1, pages 1720-1750 


Gotera P et al “Environmental and behavourial conditions to induce Choto’s disease”, Syldavia’s Medical School, 2002 


Fernández S et Ramos AJ “Posicionamiento con respecto al Choto: What’s else?” Villadiego’s Medical Journal, 2011, November, p64-89 


Vidal N et al. “Tomatoes: source of never-ending sperma” Porn Weekly, January 2009, p67-75 


Editorial “Choto’s disease: the new and silent pandemia?” Annals of Choteology, 2009, January, p1-16 


Chin-Lu Q et al. “Friction vs Suction: Alternative devices to treat Choto’s Disease.” Cydonia’s Bioengineering School, Memories of though and rough ideas, Volume 798, p730-770 


Troll J et al. “Mechanical issues due to suction on Choto’s inpatients: a review.” Hule’s Medical School, #Fail: a primer on innovation errors, 2010, p215-270 

Agradecimientos.
Este paper está dedicado a todos aquellos que en estas fechas se sienten solos, infelices, sin ganas de sonreír... si debido a la lectura de este post hemos conseguido que sonrías, habremos conseguido nuestro objetivo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Feliz Navidad.

Va-
ya a
caminar.
Sonría a su
hijo. Haga su
álbum familiar.
Cuente las estrellas.
Llame a sus amigos por
teléfono. Dígale a alguien
“te quiero mucho”. Sea un niño
otra vez. Salte a la cuerda.
Diga que sí. Ríase. Lea un buen
libro. Pida ayuda. Corra. Cumpla sus
promesas. Cante una canción. Salte para
divertirse. Cambie su peinado. Sea voluntario.
Piense. Devuelva un favor. Termine
un proyecto. Rompa un hábito. Dése un baño
de espuma. Haga una lista de las cosas que hace
bien. Relájese. Pierda un poco el tiempo. Exprese
lo suyo. Trátese como un amigo. Escriba un poema bello.
Acepte un cumplido. Perdónese. Deje que alguien lo cuide.
Muestre su felicidad. Aprenda algo que siempre deseó. Tóquese la
punta de los pies. Mire una flor con atención. No diga "no puedo" por
un día. Cante en la ducha. Empiece una nueva tradición familiar. Haga
un picnic adentro. Por hoy, no se preocupe. Practique el coraje en las pequeñas
cosas. Ayude a un anciano del barrio. Mire fotos viejas. Escuche a un
amigo. Imagine las olas en la playa. Juegue con su mascota. Permítase brillar. se
una palmada en la espalda. Grite por su equipo favorito. Pinte un cuadro. Salude
a un nuevo vecino. Visite un museo. Haga un pequo cambio. Escriba en su diario.
Delegue tareas. Hágale sentirse bienvenido a alguien. Permita que alguien lo ayude.
Vaya a la biblioteca y escuche
el silencio. Sepa que
no está solo. Déle
nombre a una
estrella. Cumpla
una promesa.
Hágase un regalo.

P.D. El origen de este árbol se remonta a 1998, en el que un conocido me lo envió como felicitación de Navidad. El nombre de quien me envió este texto se ha perdido, pero sin embargo durante todos estos años lo he conservado con mucho cariño. Lo encontraréis en su versión en color y descargable como documento PDF aquí

lunes, 12 de diciembre de 2011

Mírame a los ojos, estoy aquí... Diferénciate.


En septiembre de 2008 -en la primera época del blog, cuando se llamaba "Inquietudes de Maimónides" y un servidor escribía bajo un cómodo y protector anonimato- publiqué un post sobre la disposición de las pantallas de ordenador en una consulta médica; las fuentes origen de dicho post las podéis encontrar aquí.

En resumen, en dicho post explicaba las dificultades que podía tener un implantador de un sistema de información sanitario en cuanto a la colocación más idónea de las pantallas de ordenador, buscando el punto medio de ergonomía de trabajo, atención al usuario y metodología de registro.

Si bien desde 2008 ha llovido bastante, la situación no es que haya cambiado tanto: en general en las consultas las pantallas son planas, no representan una barrera visual entre clínico y paciente y la colocación de las mismas suele ser en una de las esquinas -preferentemente a la derecha del profesional- de la mesa.  

Hay algunos casos ejemplares, como pueda ser el del Dr. Salvador Casado, cuya disposición de consulta es que él se sienta al lado del paciente y la pantalla a la vista de los dos, disposición que también se usa en los equipos de atención primaria de SAGESSA en la provincia de Tarragona; en este último caso la disposición nació después de un esfuerzo conjunto entre médicos de familia y psicólogos con el fin de mejorar la atención percibida por los pacientes.

No obstante -si obviamos la sencillez y ergonomía del software- es cierto que muchas veces el paciente percibe que el clínico está más atento a la "pantallita" que no a su problema de salud.

Y nada más lejos de la realidad: el clínico probablemente está luchando por registrar las variables significativas de su caso en su curso clínico, en sus antecedentes, registrando prescripciones o movimientos de IT...

Pero también es cierto que en algunas -pocas- ocasiones la pantalla permite una cómoda "huida", máxime cuando se tienen que comunicar noticias no demasiado buenas.

Y hablo de pantallas porque es lo primero que percibimos como pacientes; hace 15 años atrás, las pantallas no existían, existía la HC de papel, y cumplían también su cuota de atención y de refugio.

Pero en el otro lado está el paciente, "el que padece", el que está obligado por su condición a usar su hemisferio derecho; el que está indefenso; el que se siente dependiente; el que necesita que cuando le comuniquen que tiene un carcinoma de páncreas de tipo 4, que el médico se levante, se siente delante de él, y sea capaz de cogerlo de la mano, de ponerle la mano en el hombro, de abrazarlo... de mirarle a los ojos, de emocionarse; de transmitirle "no es tu lucha, es nuestra lucha. No estás solo. Mis habilidades y mi conocimiento están a tu servicio". 

Y no son palabras, no se necesitan palabras; nuestro lenguaje corporal, las manos, nuestro tono de voz, nuestros ojos... dicen mucho más que miles de palabras.

No es mejor clínico quién sea capaz de diagnosticar y curar más casos; lo es quién consigue en ese proceso la empatía con el paciente y dirigirla de un modo más eficaz a resolver el problema de salud que esté presente.

Y ciertamente, en muchos casos, una parte de las patologías presentes en las consultas, día a día, tienen un origen psicosocial, con lo que a menudo se revela más eficaz una intervención de enfermería o de trabajo social que no la prescripción de principios activos.

En esta lucha habrá batallas que se deban ganar y habrá otras que se deban pelear; pero siempre el paciente debe sentir que estamos a su lado y cuando llegue el final, rendir honores a quienes han luchado.

Para acabar, me gustaría citar al capitán James T. Kirk, comandante del USS Enterprise: "La tripulación del Enterprise siempre ha ido más allá, ha marcado la diferencia... hemos nacido para marcar la diferencia".

Por eso, porque hemos nacido para marcar la diferencia, porque ha llegado el momento de hacer las cosas de un modo diferente para que ya nada vuelva a ser igual, apoyo la iniciativa "Diferénciate", para impulsar y potenciar el lado más humano de la medicina.

Encontrarás más información en la web de la iniciativa, en Facebook y Twitter.

Y tú, ¿quieres ayudarnos a marcar la diferencia?

¡Diferénciate!

P.D. Los ojos de la foto son de mi hija Helena.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Signos de seducción.

A menudo, cuando hablamos de signos de seducción, solemos pensar en aquellos signos que nos dan vía libre para acercarnos a la persona amada, a aquella por la cual suspiramos, por la cual en su presencia se nos acelera el pulso y sentimos mariposas en el estómago.

Bien, a esta persona especial también le gustamos y se inicia la fase del romance, e incluso puede que decidamos libremente convivir con ella; ya sabéis, aquello tan oído y a veces poco comprendido de "en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad...".

Y esos signos permanecen, floreciendo con actos tan sencillos como compartir palabras y silencios, con los ojos brillantes, con las manos entrelazadas, sintiendo a menudo la magia de un abrazo; ser amigo, ser amante y también, ser confidente.

Sin embargo, a veces, se produce una prueba de resistencia, un auténtico tour de force, donde uno de los miembros de la pareja entra en una dinámica de enfermedad crónica que lleva asociado un grado variable de dependencia, con lo que ya no tan sólo jugamos el rol de pareja sino que además empezamos a jugar el rol de cuidador.

Así pues, si nuestra pareja pasa a ser dializada, tendremos que aprender a convivir con su nuevo humor, mucho más agrio y áspero...

En algunos casos, ese nuevo aprendizaje afecta a algunos de los aspectos más íntimos de la pareja.

Qué decir del miedo al rechazo por parte de su pareja que sienten las mujeres sometidas a mastectomía parcial o radical cuando quieren mantener una relación sexual; o del aumento en la frecuencia de contacto sexual por parte de los afectados por tumores de tipo 4, porque cada vez puede ser la última vez; o de los pacientes sometidos a prostatectomía radical o cistectomía y la pérdida, en el 70% de los casos, de la función eréctil, con el desconcierto consiguiente de la pareja...

No hace mucho acudió a mí una amiga mía, cuyo marido había sido sometido a una prostatectomía radical, en busca de consejo, pues llegó a pensar que su pareja ya no la encontraba atractiva, que ya no la quería; le expliqué pacientemente que era un efecto secundario, y que debían pedir consejo profesional pues existían alternativas.

Qué decir de aquellas parejas cuyo compañero o compañera se ve afectado por una patología neurodegenerativa y vive, día a día, su declive, la pérdida de las capacidades aprendidas hasta quedar reducidas a las funciones del cerebro reptiliano.

Vivir esos cambios, sentir la exigencia de una dependencia cada vez mayor, y temer que llegue el día en la que tu pareja te diga “Gracias por cuidarme, pero y tú, ¿quién eres?”, y guardarte las lágrimas porque ves que a quien has amado y amas ya no te reconoce... y es en esos momentos, en los que estás agotado psicológicamente, en los que el cuidador de referencia necesita descansar.

Por eso es importante en estos casos que el equipo que trate al paciente trate también al cuidador, y mediante cuestionarios tipo “Inventario del estado del cuidador” realizar una detección temprana de las situaciones emocionales límites, y mediante los “ingresos por descanso”, dar un respiro de algunos días para que el cuidador se rehaga.

Estar ahí, apoyando, sonriendo, acariciando, abrazando, cuidando... amando en suma, son también signos de seducción, una seducción diferente a la que cualquiera de vosotros, queridos lectores, habríais imaginado antes de empezar a leer este post.

Recuerdo que leí, hace tiempo, la historia de un anciano que acudía cada día a ver a su mujer, paciente de Alzheimer, y alguien le preguntó que por qué iba cada día a verla, si total ya no lo reconocía; el anciano respondió con los ojos húmedos, "porque yo sí la reconozco; porque yo la sigo amando."

Pero la vida sigue, y sea por la patología que fuere, llegamos a una situación terminal.

Y es en esos momentos en los que no hay mejor muestra de amistad, no hay mayor muestra de amor, no existe ningún otro signo de seducción más poderoso que estar sentado a su lado y cogerle la mano mientras llega el final.

P.D.: Agradecer a mi gran amiga Mat Gomà la reflexión que dejó hace unos días en mi muro de Facebook y que ha originado este post.